«La natalidad seguirá a la baja, el problema es que no se tienen los hijos que se desean»

Unai Martín, del Departamento de Sociología II de la UPV/EHU, donde también imparte clases de demografía.
Unai Martín (Sociólogo de la UPV/EHU)

El experto pide que la Administración comparta el coste de la crianza y que no recaiga en exclusiva en las familias

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZ

Los demógrafos tienen muchas claves de cómo será la sociedad del futuro. En Euskadi, sin género de dudas, la brecha demográfica se hará cada vez más grande, con más personas mayores y menos nacimientos, «porque las generaciones en edad de tener hijos son muy poco numerosas», pronostica Unai Martín, investigador del grupo de Sociología II de la UPV/EHU. Este profesor universitario cree que se utilizan los argumentos demográficos «para inculcar miedo en la población por intereses económicos» y pone el acento en otro problema que las políticas públicas sí podrían revertir: «Hay bastante seguridad en que las personas en Euskadi tienen menos hijos de los que desearían, y eso sí que es un problema. Estamos hablando de derechos reproductivos que no se pueden materializar principalmente porque nuestra sociedad carga en exclusiva la crianza sobre los individuos o familias en lugar de asumirla como un coste que debe ser socializado como debería ser un bien social», reivindica.

- Un país envejecido con una natalidad en descenso, ¿es el peor escenario demográfico?

- Creo que hay dos cosas diferentes. El envejecimiento se produce por dos procesos: uno, el aumento de la esperanza de vida debido a la reducción de la mortalidad. Nunca ha habido en la historia de la humanidad un escenario demográfico mejor, la mortalidad se ha reducido y eso ha permitido que las personas lleguen a envejecer. A comienzos del siglo pasado, la esperanza de vida se situaba en 40 años, la mitad que ahora, en ese momento el porcentaje de personas mayores de 65 años era inexistente. ¿Queremos volver a ese escenario demográfico cuando hablamos ahora de invierno demográfico? El envejecimiento es uno de los mayores logros sociales. Respecto a la natalidad, es cierto que el descenso de la natalidad también provoca que el peso de las personas mayores sea mayor, pero que la natalidad descienda no es necesariamente un mal escenario. Además, en los últimos veinte años la natalidad ha aumentado, no descendido.

«Hay un claro uso de argumentos demográficos para inculcar miedo por intereses económicos»

«La Administración debe compartir el coste de la crianza de los hijos porque son un bien social»

- ¿No es un mal escenario? ¿No hay que estar preocupados ante el escenario demográfico actual?

- Hay un claro uso de argumentos demográficos para inculcar un miedo en la población. Estos argumentos no tienen base científica sino que detrás de ellos hay claros intereses económicos. ¿Tiene sentido pensar que la baja natalidad es una amenaza para el sistema de pensiones con las actuales tasas de paro juvenil? ¿Por qué el miedo? Hay un gran potencial de negocio detrás de la privatización del sistema de pensiones, y no hay más que inculcar miedo para que las personas huyan del sistema público.

- ¿Qué parte del escenario demográfico actual es el que debería preocuparnos entonces?

- El principal riesgo que plantea la situación demográfica es la llegada a edades jóvenes de los nacidos en la década de los 1980 y 1990. Son generaciones muy poco numerosas debido a la baja natalidad de esa época, y son tan pocos que hará que la natalidad descienda y sobre todo complican el relevo generacional en Euskadi. Respecto a los nacimientos, que haya menos no tiene que ser necesariamente un problema. Eso sí, hay bastante seguridad en que las personas en Euskadi tienen menos hijos que los que desearían, y eso sí que es un problema. Estamos hablando de derechos reproductivos que no se pueden materializar principalmente porque nuestra sociedad carga en exclusiva la crianza sobre los individuos o familias en lugar de asumirla como un coste que debe ser socializado, debería ser un bien social.

- Las familias con hijos no se sienten acompañadas en ese camino de la crianza. ¿Deberían ser las Administraciones las que compartieran parte de ese peso?

- Sí, creo que la crianza tiene que ser entendida como un bien social en el cual los costes tienen que ser socializados.

- ¿Qué impacto tienen las políticas de familia (ayudas por hijo, conciliación...) en recuperar la natalidad? ¿Se puede cuantificar la relación entre unas políticas de familias generosas y la tasa de fecundidad?

- Tienen impacto, mucho, pero la natalidad en Euskadi seguirá descendiendo aunque las políticas cambien. Las generaciones en edad de tener hijos son muy poco numerosas, esa es la razón del descenso de la natalidad de los últimos años y de los próximos: las persona siguen teniendo el mismo número de hijos pero son menos personas para tenerlos.

- ¿Llegamos tarde entonces para impulsar la natalidad? ¿Cuándo se podrá recuperar la curva? Ya no hay generaciones tan numerosas como la del baby boom.

- Es difícil pensar que podamos revertir la tendencia ya que es una cuestión de tamaño de poblaciones en edad reproductiva. Pero bueno, el objetivo tiene que ser que las personas puedan tener la descendencia que deseen, eliminar los obstáculos sociales que las personas encuentran a la hora de plantearse tener criaturas. Eso además de garantizar un derecho básico provocará que la natalidad aumente. Aunque el hecho de que la natalidad aumente no es necesariamente un factor positivo o deseable, quizá sí desde determinados planteamientos ideológicos o religiosos, pero no desde planteamientos científicos.

«Es difícil recuperar la natalidad, el objetivo debe ser eliminar los obstáculos sociales para tener hijos»

- ¿Qué medidas habría que priorizar?

- Medidas que socialicen el cuidado, y que hagan que las personas, sobre todo las mujeres, no tengan que soportar el coste de oportunidad de tener un hijo en términos laborales o vitales. Otra de las iniciativas debe ir dirigida a aumentar la cobertura de escuelas entre los 0 y 2 años. Además, hay que trabajar en la igualdad de género en el cuidado, y ampliar permisos de maternidad y paternidad.

- ¿Una prestación universal hasta los 18 años por hijo a cargo sería lo ideal? ¿O resulta demasiado utópico?

- Sería bueno, no tanto para la natalidad como para el bienestar de la infancia-adolescencia.

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