A Turquía en busca de pelo

El mejor precio de los injertos capilares en Estambul lleva a cientos de vascos a viajar hasta allí con paquetes turísticos de hotel y hospital

Tres jóvenes en el control de Policía del aeropuerto de Estambul, de regreso a su casa, tras someterse a un trasplante de pelo. /M. J. Carrero
Tres jóvenes en el control de Policía del aeropuerto de Estambul, de regreso a su casa, tras someterse a un trasplante de pelo. / M. J. Carrero
MARÍA JOSÉ CARRERO

El exministro José Bono, Iker Casillas, Rafa Nadal, El Cholo Simeone, Hilario Pino, Carlos Herrera, Andreu Buenafuente, Christian Gálvez... la lista de famosos que se han injertado pelo es interminable. El último que se conoce, porque lo ha pregonado, es Carlos Lozano. Pero, además de personas con proyección pública, miles de hombres anónimos ponen fin a su alopecia, antes de que sea demasiado tarde, con un trasplante capilar.

Este 'boom' ha desencadenado un segundo fenómeno: la proliferación de empresas españolas concertadas con clínicas turcas para ofertar implantes en Estambul a un precio significativamente más bajo que aquí. Esta tendencia no solo se registra en España. Se estima que unos 100.000 varones de diferentes países europeos viajan anualmente a la antigua Constantinopla, que se ha convertido en el primer destino mundial de cirugía capilar. No hay más que pasear por sus calles o permanecer un rato en su aeropuerto internacional para ver a decenas de hombres con un vendaje negro alrededor de la cabeza.

Ante el hundimiento del turismo convencional por el miedo al terrorismo, el Gobierno de Erdogan ha decidido subvencionar este tipo de tratamientos con el objetivo de atraer visitantes. Las clínicas se han multiplicado y ya son más de 250. Las ayudas públicas a esta actividad y el menor salario de los médicos son los factores que explican que un implante a más de 4.000 kilómetros cueste hasta una tercera parte de lo que sale en España.

Entre los turoperadores que nutren internet, figura una firma vasco-murciana. Se trata de CliniFue, a cuyo frente están Cristóbal Cavero, vecino de Getxo, y su socio Jorge Aurelio Gambín. Estos dos jóvenes se conocieron, precisamente, en un hospital de Estambul, donde coincidieron para hacerse un injerto. «Decidimos montar esto con la idea de mejorar el servicio que nos habían prestado –comenta Cavero–. El año pasado cerramos 480 contratos; este esperamos doblar. Estamos enviando una media de cinco personas al día».

Cálculo de las unidades foliculares a injertar en las diferentes partes de la cabeza.
Cálculo de las unidades foliculares a injertar en las diferentes partes de la cabeza. / CLINIFUE

Cristóbal viajó en 2016. Llevaba años de tratamientos para evitar la calvicie androgénica que afecta a la mayoría de los hombres hasta que se convenció de que, tarde o temprano, iba a quedarse sin pelo. «Cuando me planteé el trasplante, me lo presupuestaron en 13.000 euros. Entonces empecé a oír hablar de Turquía, que tenía médicos buenos y muy experimentados por el volumen de trabajo que tienen y me decidí», cuenta. Ahora lo hace abiertamente, pero al principio le costaba hablar de su injerto porque «soy una persona reservada. Pero como ya hay políticos, deportistas, presentadores de televisión que no lo ocultan...». Transcurridos casi dos años de la intervención, Cristóbal Cavero se declara satisfecho con el resultado. «Hay que ser realista. Nunca vas a tener el pelo de los 14 años, pero si me tengo que dar una nota, me pongo un notable. La imagen me ha cambiado por completo», añade.

Hotel 5 estrellas y traductor

CliniFue trabaja en exclusiva para el Liv Hospital, situado a 25 kilómetros de Estambul. «Nosotros nos dedicamos a captar pacientes para ese centro. Trabajamos con dos médicos de prestigio, los doctores Hamid Aydinm, que es miembro de la Sociedad Internacional de Cirugía de Restauración del Cabello, y Ziya Yavuz, que acumula más de veinte años de experiencia en este campo», detalla. El 'pack' que ofertan por 2.500 euros incluye el injerto, una estancia de cuatro días (tres noches) en hotel de 5 estrellas, traductor y un tratamiento de PRP (plasma rico en plaquetas) para favorecer el crecimiento y fortalecimiento de los implantes. El vuelo es aparte.

Antes de viajar, el paciente contacta con los médicos a través de las nuevas tecnologías de la comunicación y le hacen una propuesta de injerto en función de las características de su pelo. Si el interesado acepta, se firma el contrato. El método utilizado en la intervención se conoce como FUE, siglas en inglés de Extracción de Unidades Foliculares. Bajo anestesia local, se trata de una técnica que consiste en extraer una a una las unidades foliculares de la zona donante, generalmente la parte lateral y posterior de la cabeza, para trasplantarlas al área receptora.

«El cuarto día, antes de regresar, el médico vuelve a ver al paciente. Lo normal es que no haya complicaciones, porque para evitarlas se ponen tratamientos de antibióticos. Si se dan, no obstante, el especialista contacta con ellos para prescribir las indicaciones oportunas. Se hace un seguimiento durante meses», agrega. ¿Y cuándo se aprecian los resultados? Cavero relata su experiencia con realismo: «Entre la segunda y la sexta semana, te ves más calvo que nunca. Como consecuencia de la intervención, se pierde pelo, aunque es algo normal; sólo se caen los cabellos debilitados por el trasplante, pero las raíces se quedan, cobrando fuerza y produciendo nuevos cabellos. A los 4 o 5 meses ya empiezas a ver resultados, que se hacen evidentes al cumplirse un año. Pero yo recomiendo seguir con tratamiento para cuidarlos».

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