El techo de cristal de Osakidetza

Sólo el 4% de los puestos directivos están ocupados por mujeres, que representan el 78% de la plantilla total

A. ALDAZ | I. VÁZQUEZ

La sanidad pública vasca tiene rostro de mujer, pero no en todos los puestos. Si la vista se pone en el escalafón más alto, la imagen cambia drásticamente de género. El 78% de la plantilla de la mayor empresa vasca está compuesta por mujeres, pero en los puestos directivos la presencia femenina se reduce al 4%, un techo de cristal que no es exclusivo del mundo sanitario y que se repite, por ejemplo, si hablamos de la Universidad, donde la proporción de mujeres catedráticas es reducida. La conquista pendiente de esa igualdad queda reflejada en el diagnóstico que compartió ayer la dirección del Servicio Vasco de Salud con los sindicatos, sentados para constituir la comisión que deberá redactar el Plan de Igualdad de la organización.

El documento deriva de la Ley de Igualdad aprobada en 2005, por la cual las empresas de más de 250 empleados tienen la obligación de contar con este programa específico que garantice la erradicación de situaciones discriminatorias por razón de género. Osakidetza cuenta con una plantilla de 35.371 personas, entre trabajadores fijos, temporales y en formación. Entre ellos, la presencia de mujeres es abrumadora. Es más, la feminización de la plantilla sigue creciendo. En 2005, representaban el 73% de los trabajadores, mientras que hace seis años ya eran el 75% y ahora ya suponen ocho de cada diez empleados. Esta amplísima mayoría puede llevar a presuponer que su peso en todos los puestos está equilibrado. Lejos de la realidad. Según los datos publicados, solo el 4% de ellas ejerce en puestos de responsabilidad, sea en la dirección, subdirecciones o jefaturas de servicios. La desigualdad también distingue entre empleos fijos o eventuales. La eventualidad es diez puntos superior en las mujeres: el 38,5% tiene un contrato temporal.

«Llega tarde»

Desde Satse, lamentaron que el diagnóstico «llega con años de retraso y ha existido poca participación de la plantilla y los sindicatos en su elaboración», dijo ayer la secretaria de la central, Encarna de la Maza. El sindicato de enfermería fue uno de los cuatro que se sentó en la mesa con la dirección de Sanidad junto con UGT, CC OO y LAB.

En esta primera toma de contacto, «se ha realizado un diagnóstico amplio, pero creemos que tiene carencias y escasez de datos», consideró. Las centrales piden medidas específicas más allá de planteamientos generales. Entre otras, reclaman que «se favorezca el acceso de las mujeres a los puestos directivos», de forma que estos se adjudiquen por concurso de méritos -la mejor puntuación en base a criterios objetivos- «y no la libre designación», elegirlos a dedo, pidieron desde Satse. Los problemas de conciliación también se pusieron sobre la mesa. Satse considera necesarias medidas en ese sentido para que el salto a un puesto de mando sea compatible con el ejercicio de una vida familiar. En todos los terrenos, no solo en Sanidad, se suele repetir el mismo esquema: las mujeres que ganan terreno en la jerarquía laboral lo pierden en lo personal, lo que retrae a muchas de dar el paso de un ascenso laboral. «Algunas medidas del diagnóstico deberían abordarse de inmediato a través de planes piloto», insistió de la Maza.

«Queremos que el plan de igualdad tenga repercusión en la salud laboral y que las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia vean respetados sus derechos por las mutuas», añadió. Otras de las reclamaciones se dirigieron a poner en marcha iniciativas como protocolos de acoso sexual y sexista, el acceso en igualdad a la formación o la mejora de los turnos y horarios de trabajo. «Que Osakidetza difunda un compromiso público a favor de la igualdad, que realice un buen diagnóstico de las OSI y que amplíe el plan de igualdad para acercarlo a la plantilla en sus lugares de trabajo», pidió el sindicato de Enfermería.

LAS CIFRAS

35.371 personas
forman parte de la plantilla de Osakidetza -la mayor empresa de Euskadi-, entre trabajadores fijos, temporales y en formación. Ocho de cada diez son mujeres, pero su proporción cae en picado en los puestos directivos. Solo un 4% de féminas ejercen puestos de mando.

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