El sueño lotero de cada Navidad

Miles de guipuzcoanos volverán a tentar a la suerte, invirtiendo una media de 60 euros

Alegría entre agraciados por el segundo premio de la Lotería de Navidad de 2016, en la librería Amaia de Pasaia Antxo. /ARIZMENDI
Alegría entre agraciados por el segundo premio de la Lotería de Navidad de 2016, en la librería Amaia de Pasaia Antxo. / ARIZMENDI
Amaia Chico
AMAIA CHICOSan Sebastián.

¿Cuántos décimos de lotería ha intercambiado ya con sus amigos y conocidos? ¿Lleva la cuenta de cuántos billetes de 5 euros se ha dejado en participaciones? ¿Es de los que se ve arrastrado a la vorágine de la Lotería de Navidad sin darse apenas cuenta? La cándida mujer extraterrestre que este año, en el anuncio, enamora a Daniel y le enseña que lo importante es «la suerte» de haberse conocido y de compartir el número que resulta agraciado, más allá de la lluvia de millones que les toca, es la imagen bucólica que contrasta con el gasto ingente para conseguir un pellizco, lo más grande posible, de los 2.380 millones en premios que hay en juego el próximo 22 de diciembre. Un reducido número de guipuzcoanos sabe qué significa experimentar esa sensación de saberse tocado por el azar y convertirse en millonario de la noche a la mañana. Y por eso, aunque Gipuzkoa no está entre los territorios más afortunados con el Gordo navideño, miles de ciudadanos volverán a tentar a la suerte, invirtiendo una media de 60 euros, según el dato del pasado año.

Se trata de un gasto moderado si se compara con otros territorios como Soria, cuyos habitantes se dejaron en 2016 más de 200 euros por cabeza en Lotería de Navidad. Una inversión, pocas veces recuperada al completo, para la que la propia Loterías y Apuestas del Estado recomienda «cabeza» y «responsabilidad». «No gastar más de lo que se pueda permitir, no sobrepasar el presupuesto que se fije o no pedir dinero prestado para jugar» son recomendaciones básicas para que el día 23, la decepción por seguir siendo ‘felices’ sin multiplicar los ahorros de la cuenta corriente no se torne en un problema de dimensiones realmente dramáticas. «El juego debe ser solo un modo de entretenimiento saludable», aconsejan los organizadores del sorteo más popular del año, antes de advertir de que cuando se juega, «también se puede perder». De hecho, la mayoría de las veces es así. No se recupera todo lo jugado.

Seis premios millonarios

Eso sí, cuando toca, y en los últimos dos años han tocado algunos buenos pellizcos en Gipuzkoa, lo gastado pasa a segundo plano. El mapa de afortunados de Loterías y Apuestas del Estado habla de cinco premios millonarios en este territorio desde enero de 2016. Aquel año entró con un ‘Niño’ cargado bajo el brazo con 40 millones que se repartieron muchos vecinos de Pasai Antxo. Y un año después, en Irun, un solo boleto de Euromillones cambió la vida de alguien, esta vez anónimo, que se embolsó 25 millones de una tacada. Son los premios más suculentos, junto a los 17 millones que una vendedora de la ONCE en Donostia repartió también el pasado mayo en un sorteo extraordinario.

El del próximo día 22 dejará puede dejar también buenos pellizcos. Se reparten 70 millones más que el año pasado. Y aunque a Gipuzkoa se le resiste bastante el Gordo, por si acaso, asegúrese un número terminado en 5. Es el más afortunado de la historia.

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