Seis encapuchados con pistolas eléctricas dan una paliza a tres marineros turcos en Bermeo

Eren, el joven que recibió los peores golpes./DV
Eren, el joven que recibió los peores golpes. / DV

Una de las víctimas perdió casi todos los dientes a causa de los golpes, aunque no le robaron nada

DAVID S. OLABARRI

Eren, Ahmet y Eyüp llegaron a Bermeo a bordo del carguero ‘Mv Muammer Yagci’, de bandera turca, a finales del pasado noviembre. Permanecieron en la localidad marinera apenas tres días en los que, según dicen, se dedicaron básicamente a descansar a la espera de que el barco partiese rumbo a Italia. El último día estuvieron tomando unas cervezas en algunos bares. Entre la una y las dos de la madrugada se sentaron en un banco de un parque. Fue entonces cuando aparecieron «seis o siete» hombres encapuchados que portaban pistolas eléctricas. Y «sin mediar palabra» empezaron a atacarles.

Dos de los jóvenes turcos, que rondan los 25 años, recibieron varios golpes, pero consiguieron escapar a duras penas. Eren, sin embargo, no tuvo tanta suerte: cayó al suelo, paralizado por el efecto de una de las «pistolas Taser». Y comenzó a recibir una paliza de la que apenas recuerda algunos detalles. Básicamente, que eran cuatro hombres quienes le golpearon. Fue ahí cuando perdió la consciencia. Cuando se despertó en la ambulancia, ya camino del hospital, sintió fuertes dolores por todo el cuerpo. Pero en especial en la boca. Perdió prácticamente todos los dientes y le han detectado una «deformidad maxilar» a causa de los golpes. Lo sorprendente es que no se llevaron ni el dinero ni ninguno de los bienes que portaba en ese momento.

Imagen del buque en el que navegaban los marineros.
Imagen del buque en el que navegaban los marineros. / E.C.

Se «ensañaron» con él

Esta paliza fue denunciada al día siguiente por dos de los marineros turcos ante la Policía local de Bermeo, aunque no ha trascendido hasta ahora. Eren, el que se llevó la peor parte, tuvo que hacerlo cuando salió del hospital. El Consulado de Turquía en Bilbao también puso una denuncia ante la Fiscalía de Bizkaia. Según las fuentes consultadas por EL CORREO, la Ertzaintza investiga los hechos, aunque de momento no se han producido detenciones.

¿Cuál fue el desencadenante de esta paliza? Los marineros aseguran que durante su breve estancia en Bermeo no se metieron con nadie. Que se limitaron a descansar mientras se descargaba la mercancía del buque -al parecer, tubos de construcción- y esperaban a partir de nuevo a la mar. Sospechan que detrás puede haber un delito de odio; en otras palabras, que la agresión estuviese motivada simplemente por el racismo de sus autores.

De hecho, está es la única hipótesis que maneja el Consulado de Turquía en el escrito que envió al Ministerio Público con el objetivo de que se depurasen responsabilidades. En el texto, se afirma que todo parece indicar que la paliza se produjo «únicamente por motivos xenófobos» y se hace hincapié en el hecho de que los agresores no se llevasen ninguno de los bienes de las víctimas.

Uno de los marineros que consiguió huir del parque vio en plena carrera cómo los encapuchados se «ensañaban» con su amigo. Se encontró entonces con un camión de la basura. Pidió auxilio a su conductor. Cuando regresaron de nuevo al lugar, los agresores ya se habían marchado y Eren no se movía. Pensaban que estaba muerto.

Al día siguiente, los dos compañeros embarcaron y partieron rumbo a Italia mientras Eren quedaba ingresado en el hospital. «Tenían miedo de que, por haber sido agredidos, fuesen a tener problemas en el trabajo», explican fuentes de su entorno. El herido más grave «estaba aterrado. No entiende nada de lo que ha pasado». Durante su estancia en el hospital, «decía que España siempre había sido un destino muy seguro. Estuvo varios días sin comer. A su regreso a Estambul tuvo que ser ingresado otra vez. Ahora sólo quiere olvidar lo que ha pasado, aunque espera que detengan a los que le dieron la paliza», recalcan sus allegados.

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