Muerte de una niña de 3 años en Málaga: «Es imposible que la niña llegara sola hasta ese sitio, y menos de noche»

Numerosos vecinos han acudido al funeral para acompañar a la familia / Ñito Salas

Vecinos de Pizarra que participaron en la búsqueda descartan que se trate de una muerte accidental, como creen los investigadores

FERNANDO TORRES

A medida que cobraba fuerza la hipótesis policial de que la muerte de la pequeña Lucía fue un accidente, los vecinos de Pizarra recibían la información casi con la misma incredulidad con la que encajaron el desenlace de la búsqueda de la niña de 3 años. Reunidos en el bar La Estación –donde se le perdió la pista–, rodeados de medios de comunicación y curiosos, algunos participantes de la búsqueda aseguraron ayer por la tarde en declaraciones al 'Diario Sur' que es «imposible que la niña recorriera esos 3 kilómetros por sí misma».

Con esta contundencia se mostraban reacios a creer lo recogido en los primeros informes forenses, que de forma provisional hablaban de un único golpe mortal en la cabeza, algo que hacía que la teoría de un rapto perdiera fuelle. «Yo seguí las vías del tren en la misma dirección en la que la han encontrado, iba con botas y una linterna y me costaba avanzar», explicó Pedro, uno de los primeros en responder a la llamada de socorro de Almudena, madre de la menor.

«He trabajado en las vías, y es casi imposible avanzar sin el calzado adecuado y de noche» PEDRO, VECINO DE PIZARRA

«Todos éramos familias conocidas y había varios niños jugando, parecía una noche normal» Un testigo

Aunque los trenes seguían corriendo y los pasajeros apeándose, en la estación se respiraba un aire enrarecido, en el que todo aquél que pasaba miraba a los alrededores, incrédulo. «¿Cómo pudo pasar?», se preguntaban algunos, entre idas y venidas. Pedro, residente de la calle que conduce al restaurante donde se le perdió la pista a la menor, recordaba emocionado que la noche del miércoles escuchó los «gritos desesperados de la madre», que se dirigía hacia una gasolinera cercana llamando, «¡Lucía, Lucía!».

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Una vez se enteró de lo ocurrido, inmediatamente cogió una linterna y se puso en marcha rumbo a Álora, término municipal en el que fue encontrada la niña. «Yo he trabajado en las vías y es muy difícil moverse por la zona sin el calzado apropiado, y mucho menos de noche». Por todos estos detalles, Pedro se mostraba totalmente reticente a creer que se escapara, al igual que su mujer, que también participó en la búsqueda, a pesar de haber sido operada recientemente. Ella también tiene claro que Lucía no pudo irse sola. «Un chico con un ‘quad’ fue vía arriba y no vio nada».

«Llegué a los diez minutos y ya había muchísima gente buscando a Lucía» FÉLIX LOZANO, ALCALDE DE PIZARRA

Otro vecino, que acababa de unirse a la conversación, coincidía con lo difícil que sería para una niña de esa edad recorrer tres kilómetros por un terreno tan complejo, aunque aseguró que «no había nadie raro merodeando» en los alrededores del bar: «Todos éramos familias conocidas y había varios niños jugando, todo parecía normal; ¿quién va a venir aquí, si todos nos conocemos?». Lo que más inquieta a los que estaban allí era el hallazgo del chupete de la niña, que fue encontrado por su madre en la puerta trasera del restaurante.

«La niña no se separaba del chupete, y si se le caía se echaba a llorar, pero nadie la escuchó», apuntaron. Para más inri, «la noche era cerrada, no había luna, y la madre tardó un minuto en darse cuenta. En seguida llegó la Policía Local, Nacional, ‘drones’, perros, bomberos... y se había esfumado», continuaba Pedro y varios espontáneos con el relato para argumentar lo inverosímil de la hipótesis del accidente, aunque a la luz de las últimas informaciones, algunos mostraban resignación, y todos coincidieron en que, sea como fuere, «es una tragedia incalculable». «Yo me dirigí a un camino muerto que hay cerca, porque pensaba que estaría por ahí, asustada», explicó para concluir Pedro, mirando hacia una vaguada cercana a la estación, hablando prácticamente para sí mismo.

El alcalde, Félix Lozano, atendió a SUR visiblemente cansado y afectado –llevaba sin dormir desde la mañana del día anterior–. Se mostró cauto y sin ánimo de arrojar más leña al fuego, pero reconoció no comulgar con la información aportada hasta el momento con respecto a la hipótesis del accidente. «Desde las once de la noche hasta las siete menos diez de la mañana no había pasado ningún tren». Subrayó el hecho de que la reacción fue inmediata: «Llegué a los diez minutos y ya había muchísima gente buscando a Lucía».

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