«Horrible, la gente estaba sangrando y el conductor atrapado»

«Horrible, la gente estaba sangrando y el conductor atrapado»

Una pasajera barcelonesa que se dirigía a Irun relata cómo vivió el accidente, en el que sufrió heridas leves

P. M. PAMPLONA.

Susana, barcelonesa de 42 años, cogió ayer por la mañana el autobús de línea en Pamplona camino de Irun. Se sentó a la izquierda, dos o tres filas detrás del chófer, en el otro asiento dejó su mochila. Tenía cinco días de vacaciones ahora y quería hacer El Camino por la ruta de la costa, del que ya había hecho partes «pero nunca el principio». Miraba la ruta por el móvil cuando el autobús chocó.

«No me he dado cuenta de nada. Estaba mirando el móvil. Y de repente ha saltado la bandeja de plástico del asiento de delante, me ha dado en la muñeca y el móvil ha salido volando, y se ha desmontado. Se ha roto la ventana de mi lado y no me he dado ni cuenta hasta el rato. Le han hecho más daño a la gente de atrás los cristales que a mí. A mí, solo unos arañazos en la espalda. La gente estaba sangrando. ¡Horrible! El conductor se ha quedado atrapado con el volante. Y él, por favor: '¡sacadme! ¡sacadme! Todos los que podíamos salir, hemos salido por la puerta de adelante que se ha quedado abierta del golpe».

A primera hora de la tarde, en el hospital, mientras llamaba infructuosamente a la compañía de autobuses, cuyo teléfono no descolgaba nadie, no sabía qué hacer tras recibir el alta. La muñeca rota y escayolada, la parte izquierda de la cara amoratada, un paracetamol, una bolsa de plástico con el informe médico y una mochila de tela con el neceser que cogió antes del traslado en ambulancia. «Solo quiero irme a mi casa. Hay un vuelo a Barcelona, pero es muy caro, y no sé hasta dónde me va a cubrir la compañía», decía.

EFE

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