Ingresa en prisión el acusado de apuñalar a su pareja en una lonja de Bilbao

Ingresa en prisión el acusado de apuñalar a su pareja en una lonja de Bilbao

Un ertzaina que está de baja laboral atendió a la víctima y después redujo al agresor hasta que llegaron sus compañeros

DAVID S. OLABARRI

Miguel estaba tomando un café en el bar La Final, ayer a las diez de la mañana en el bilbaíno barrio de Uribarri, cuando un vecino se le acercó. Este hombre le conoce porque vive a apenas dos bloques de su casa. Sabía que Miguel era ertzaina y no lo dudó. «Oye, hay una chica que está sangrando ahí fuera. Parece que la han apuñalado», le dijo. Miguel salió del local y se encontró a dos chicas sentadas. Una de ellas tenía una profunda herida en un costado y sangraba de forma abundante. Este ertzaina, que se encuentra de baja por una lesión en el pie, pidió un trapo al dueño del local para taponar la hemorragia. Mientras estaba asistiéndola apareció el supuesto agresor de la chica.

El joven se dirigió a ella y, según explica el agente en una conversación con este periódico, le pidió que no dijese nada, que le iba a «arruinar la vida» si le denunciaba. Al parecer, eran pareja. Miguel (nombre ficticio) le pidió que se apartase. Le preguntó a la chica y ésta le dijo que ese hombre era el que la había apuñalado. Decidió seguirle cuando vio que el individuo se dirigía hacia una lonja que estaba a escasos metros de allí. Fue en la puerta de ese bajo cuando se identificó como ertzaina y le ordenó que no se moviese. Llamó a la central de coordinación de Ardatz para pedir apoyo de una patrulla. El hombre, en un primer momento tranquilo, trató de escabullirse cuando vio que iba a ser detenido y Miguel acabó reduciéndole en el suelo, a la espera de que llegasen sus compañeros, que se lo llevaron detenido. La joven, por su parte, fue conducida al hospital para ser atendida de las graves heridas que presentaba por arma blanca, aunque al cierre de esta edición no se temía por su vida.

Policía Científica

Horas después, el detenido volvió esposado a las lonjas situadas en el número 31 de la calle Uribarri, donde vivía con la mujer agredida, para realizar una reconstrucción de los hechos. También acudieron los especialistas de Inspecciones Oculares de la Policía Científica para recoger pruebas. Y, sobre las dos y media del mediodía, una vez concluido el análisis del lugar de la agresión, el supuesto agresor fue conducido otra vez a comisaría.

El apuñalamiento se produjo en la lonja, pero las discusiones entre la pareja empezaron junto a la parada del metro de Uribarri sobre las siete de la mañana, según explicó un vecino. Unos residentes en este barrio alto de Bilbao llamaron a la Policía Municipal cuando escucharon los gritos. Sin embargo, según explicaron varias fuentes, la mujer, que estaba acompañada por su hermana, no quiso en ese momento denunciar al hombre. Y pocas horas después se produjo el navajazo.

Shasha es un guardia de seguridad ucraniano que vive en la lonja de al lado. Estaba trabajando cuando se produjo la agresión. Mientras afirma que se veía venir, muestra una ventana rota en la vivienda de sus vecinos. La rompió el supuesto autor del navajazo hace un par de semanas en otra discusión. Dice que tenían antecedentes por violencia de género. «Si llego a estar aquí no habría pasado nada», afirma este vecino.

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