Fallece un camionero en Cantabria después de chocar en un viaducto y saltar al vacío

Estado en que quedó el camión en el viaducto / Luis Calabor

Un conductor que circulaba en dirección contraria en Treviño se cobra la vida de una mujer de 40 años y deja siete heridos

J. DOMÍNGUEZ/J. ROMEROSan Sebastián

Un transportista de 53 años, vecino de Gijón, perdió ayer la vida tras chocar el camión que conducía por la A-8 en dirección Bilbao, a la altura del puente de Ontón, en Cantabria. Debido a la violencia del impacto la cabina del vehículo quedó colgando del viaducto y se incendió, lo que obligó a su ocupante a lanzarse al vacío desde casi 20 metros de altura. Responsables de la DYA en Castro Urdiales creen que el hombre posiblemente perdió ya entonces la vida, pero la fatalidad quiso que minutos después le cayeran encima partes en llamas de la cabeza tractora, por lo que, según las mismas fuentes, «resultó imposible activar cualquier intento de rescate». El accidente obligó a cortar todos los carriles y desviar la circulación por la N-634, lo que provocó retenciones de más de 20 kilómetros desde Laredo.

Aunque la Guardia Civil investiga las causas de lo ocurrido, los ocupantes de un turismo que se vio implicado en el siniestro y que resultaron ilesos, aseguraron a la DYA que pasadas las 13.30 horas el tráiler «ya entró al puente descontrolado y, a su juicio, a excesiva velocidad». Según la versión de estas personas, el vehículo golpeó primero en el lateral derecho de la autopista y se estrelló luego «con gran violencia» contra las protecciones de hormigón de la izquierda, lanzando una hacia abajo entre los dos tableros del viaducto sobre una carretera local por la que no circulaba nadie. De aquí, el camión rebotó de nuevo hacia la derecha arrastrando la valla hasta que hizo la tijera y la cabina quedó colgando.

«Está pidiendo auxilio, ¡va tener que tirarse!... Dios, que se ha tirado!». Esta llamada puso los pelos de punta a los efectivos de la Dirección de Ayuda en Carretera, que llegaron al lugar en unos minutos, a tiempo de ver a la víctima tirada en suelo. «Fue entonces cuando le cayeron varios trozos de cabina del camión que ya era entonces una bola de fuego», explicaron.

En dirección contraria

Por su parte, minutos antes de las 5.30 de la mañana de ayer, Blanca Domínguez observó cómo un turismo avanzaba en dirección contraria por la A-1 en Treviño en sentido Burgos. «No daba crédito a lo que estaba viendo, solo podía discernir cómo dos focos avanzaban despacio, a 60 ó 70 kilómetros por hora, por el carril de la izquierda», explica esta empleada de Aernnova, que en esos momentos se disponía a incorporarse a su puesto de trabajo. Otros de sus colegas también esquivaron el Opel Astra de matrícula española que ayer se cobró la vida de una mujer de 40 años y dejó a siete heridos en el punto kilométrico 331 de esa misma carretera. La conductora, que dio negativo en las pruebas de alcohol y drogas, también resultó herida.

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