Una joven guipuzcoana iba a participar en el suicidio colectivo pactado en internet

Una joven guipuzcoana iba a participar en el suicidio colectivo pactado en internet

Una investigación de la Ertzaintza, culminada por un operativo policial internacional, ha permitido la detención en Argentina del presunto inductor, un joven de 17 años

SONIA ARRIETASAN SEBASTIÁN

Una investigación de la Ertzaintza, culminada por un operativo sobre el terreno de la Policía Federal Argentina, ha permitido frustrar el suicidio colectivo de un grupo de personas residentes en varios países. La operación policial se ha saldado con la detención en Argentina del presunto inductor, un joven de 17 años. Según ha informado el Departamento vasco de Interior, entre las personas captadas por el grupo se encontraba una joven guipuzcoana.

Según ha precisado el jefe del área de Delitos contra las Personas de la Ertzaintza, Hugo Prieto, el grupo estaba integrado por seis menores: una guipuzcoana, un mexicano y cuatro argentinos, aunque además había otros tres perfiles falsos creados por el detenido para dar más credibilidad al grupo. Todos ellos eran jóvenes con problemas de adaptación y que se refugiaban en este chat para sentirse comprendidos.

La investigación de la Ertzaintza comenzó el pasado día 19 de julio, cuando agentes especialistas de investigación criminal detectaron en las redes sociales, concretamente en Instagram, la llamada al suicidio pactado de un grupo de personas de varios países, que iba a tener lugar a finales de este año. En declaraciones a Europa Press, el jefe de Área de Delitos contra las personas de la sección central de la Ertzaintza, Hugo Prieto, ha señalado que fue el 19 de julio cuando personas cercanas al entorno de una menor de edad de Gipuzkoa detectaron "conversaciones en internet y una actitud sospechosa y rara" en la joven, motivo por el que pusieron la cuestión en conocimiento de la Policía vasca.

"Solicitamos al Juzgado de Instrucción número 1 de San Sebastián y a la Fiscalía las correspondientes autorizaciones para indagar este perfil dentro de la red social Instagram. Lo que vimos fueron conversaciones en que un grupo de seis personas hablaban de cometer un suicidio todos juntos para finales de año", ha indicado. Por su parte, el fiscal especialista en Criminalidad Informática de San Sebastián, Javier Zaragoza, ha desvelado que la menor afectada en Gipuzkoa informó de lo que ocurría a una educadora dependiente de la Diputación, que fue la persona que alertó a la Ertzaintza. Además, ha explicado que la menor guipuzcoana llegó a contactar por teléfono con el presunto inductor del suicidio colectivo a través de dos números de Argentina.

Poco después de empezar la investigación, los agentes tuvieron constancia de que el presunto inductor había adelantado la consumación de los suicidios al 17 de agosto, aniversario al parecer del fallecimiento de una persona allegada suya.

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Especialistas en delitos contra las personas y en tecnologías de la información de la Ertzaintza analizaron los rastros dejados por el grupo en las redes y remitieron entonces solicitudes urgentes de información a las distintas empresas suministradoras de servicios de internet.

Vía Interpol, la Ertzaintza se puso en contacto con las autoridades policiales y judiciales argentinas y el pasado 11 de agosto, seis días antes de la fecha pactada, agentes de la Policía Federal argentina, detuvieron al joven en su domicilio de San José, en la provincia de Entre Ríos.

Varios cuchillos y cutters

En la habitación del menor, además de materiales informáticos que están siendo investigados, se localizaron varios cuchillos y cutters, así como gasas impregnadas de sangre.

El jefe del operativo de la Policía vasca considera no obstante que aunque estos indicios podrían hacer pensar que se autolesionaba, dudan de que el detenido quisiera realmente suicidarse por el hecho de introducir varios perfiles falsos en este chat.

El joven ha sido puesto bajo la tutela de especialistas psiquiátricos de la Administración argentina.

La investigación prosigue en estos momentos para identificar a la totalidad de las personas implicadas, esclarecer completamente las circunstancias que envuelven el caso y, sobre todo, descartar la existencia de otros grupos que pudieran haber sido creados por el menor con las mismas intenciones.

Asimismo, "queda por valorar" si él quería suicidarse o únicamente incitaba a ello a sus víctimas. "En estos momentos está bajo el control de los servicios sociales argentinos y bajo supervisión psicológica... entendemos que con las conversaciones que ha mantenido dentro del grupo la sensación es que puede ser simplemente un manipulador que quiere llevar al resto a cometer el hecho", han señalado desde la Policía vasca. Además, algunos de los perfiles que tomaban parte en el grupo de chat "eran falsos para convencer al resto de participantes y dar sensación de tener más seguidores".

Respecto al perfil de las víctimas, se trataría de menores de edad con "problemas de adaptación, problemas sociales y de depresión que buscan en la red su grupo de iguales". "Ahí es donde el manipulador, el inductor manipula el comportamiento de estas personas", advierten.

Investigación a contrarreloj

El Departamento de Seguridad ha destacado que el factor que más ha condicionado la investigación ha sido la premura de tiempo disponible para localizar al presunto líder del grupo antes de que éste consumara sus intenciones.

En esta labor ha sido fundamental la cooperación de todos los organismos implicados: Interpol, Cibercrimen, la argentina UFECI (Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia), el Juzgado de Instrucción 1 de San Sebastián, dirigido por el magistrado Enrique Rodríguez, así como el fiscal especialista en criminalidad informática de la capital guipuzcoana, Javier Zaragoza, y el fiscal general especializado en ciberdelincuencia de Argentina, Horacio Azzolin.

'La ballena azul'

La Ertzaintza ha indicado que aunque los hechos se asemejan a los que habitualmente se engloban bajo el juego conocido como la "ballena azul", también orientado a conseguir el suicidio de otras personas, este caso tiene sin embargo una diferencia fundamental: la no existencia de fases progresivas en las que la víctima se encamina individualmente hacia la muerte. Aquí, por el contrario, el supuesto inductor trata de lograr el compromiso del grupo para consumar de manera conjunta el suicidio de todos sus integrantes.

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