La Ertzaintza analiza tres cuchillos con sangre hallados en el escenario del crimen de Otxarkoaga

Agentes de la Ertzaintza acompañan al tercer detenido en el registro de su domicilio, en Otxarkoaga. /LUIS CALABOR
Agentes de la Ertzaintza acompañan al tercer detenido en el registro de su domicilio, en Otxarkoaga. / LUIS CALABOR

Dos informes de la Policía Municipal de Bilbao facilitaron la rápida identificación de los sospechosos

AINHOA DE LAS HERAS

El tercer detenido por el doble asesinato de Otxarkoaga, un joven de 16 años vecino de las víctimas, ingresó ayer en el centro de internamiento de menores de Zumarraga, donde se encuentran también los otros dos implicados, de 14 años. La fiscal de menores había prolongado su detención un día para intentar esclarecer su participación en los hechos mediante otros testimonios. El adolescente pasó la noche en los calabozos de la comisaría de Deusto y ayer, sobre las once de la mañana, fue conducido de nuevo a dependencias de la Fiscalía.

Según informó TVE, los dos primeros detenidos también declararon de nuevo ante la fiscal para contrastar versiones ya que se inculpan mutuamente. Los investigadores sospechan que los chicos de menos edad accedieron a la vivienda marcada por el tercero mientras éste vigilaba, y que uno de ellos fue el autor material de las muertes a golpes y cuchilladas mientras el otro rebuscaba entre los cajones joyas, dinero y otros objetos de valor.

Finalmente, la representante del Ministerio público, competente en casos de menores, ordenó su internamiento como medida cautelar en un centro cerrado. Zumarraga, cuyos accesos están vigilados por seguridad privada, cuenta con 40 plazas, que en algunos momentos han llegado a duplicarse, según explican algunas fuentes. Allí se encuentran también uno de los acusados, de 16 años, del homicidio de Ibon Urrengoetxea, ‘Urren’, y dos de los presuntos implicados en la agresión sexual denunciada por una menor en Barakaldo, entre otros, sucesos todos ellos registrados durante las últimas semanas en Bizkaia y protagonizados por menores, que han generado una gran alarma social.

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Mientras, los investigadores de la Ertzaintza cierran algunos flecos del atestado con la búsqueda de cámaras que pudieran haber grabado a los tres detenidos en las inmediaciones del escenario del crimen, un segundo piso en el número 16 de la calle Zizeruene, donde residía desde hace más de cincuenta años el matrimonio formado por Rafael y Lucía, ambos de 87 años.

Marihuana, hachís y navaja

La Policía Científica de la Ertzaintza analiza la sangre hallada en tres cuchillos, uno de ellos con el filo roto, intervenidos en la vivienda de las víctimas para comprobar si pertenecen a los fallecidos. Según los dos primeros detenidos, una de las armas blancas procedía de la casa del tercer arrestado, donde pernoctaron la noche previa al crimen. Los forenses del Instituto vasco de Medicina Legal de Bilbao tendrán que comprobar si alguna o varias de ellas fueron empleadas para agredir a la pareja mediante la comparación con los cortes que presentaban los cadáveres.

Dos informes de la Policía Municipal facilitaron la identificación de los sospechosos

Tras el hallazgo de los cuerpos por parte del yerno, sobre las tres de la tarde del pasado jueves, día 18 de enero, se montó una mesa de crisis. Agentes de la comisaría de la Policía Municipal de Otxarkoaga, que mantienen contacto directo con los vecinos del barrio, presentaron dos informes previos en los que se hacía referencia a actuaciones que habían tenido con los después arrestados y que facilitaron su identificación como sospechosos. El martes, día 16 de enero, sobre las cuatro de la tarde, dos agentes que patrullaban a pie detectaron en la parte trasera del centro comercial del barrio a cuatro jóvenes que estaban fumando un porro. Los agentes les multaron y les requisaron varios cogollos de marihuana, un trozo de hachís y una navaja con las cachas marrones. Estaban a unos veinte pasos del portal de las víctimas y entre ellos figuraban al menos dos de los arrestados por el doble crimen. Un tercero ofreció una identidad falsa, aunque los apellidos coincidían con uno de los implicados, por lo que se sospecha que podía ser el mismo.

Al día siguiente, otra patrulla realizó un informe «de alerta por inseguridad ciudadana» después de hablar con comerciantes y clientes del mercado de abastos, que se quejaban de que estos chicos vigilaban a las personas mayores que iban a comprar para después robarles. Esas identidades, que contaban con reseñas policiales, fueron cotejadas con las huellas dactilares halladas en el domicilio de las víctimas y el resultado fue positivo. Así, a las pocas horas del crimen, los investigadores contaban ya con varios posibles sospechosos.

El Ararteko pregunta por la atención a jóvenes infractores

El Ararteko se interesó, en 2015 y 2016, ante distintas instituciones competentes, por la atención que se presta a niños y niñas infractores que, siendo menores de 14 años, son remitidos por el Ministerio fiscal a la «entidad pública de protección». Pretende «recoger y compartir la información y las opiniones recibidas, con el ánimo de contribuir a un mejor conocimiento de los procedimientos con los que las autoridades vienen actuando en Euskadi».

Hubo otro informe de la guardia urbana bilbaína, fechado el mismo día del crimen, en el que se explicaba que una mujer se personó en la comisaría de Otxarkoaga y denunció verbalmente que a primera hora de la mañana acababa de sorprender a un joven que había entrado por la ventana a robar en su casa, ubicada a pocos metros de donde se registró después el homicidio, según la autopsia entre las nueve y las diez de la mañana. La vecina explicó que pudo espantar al ladrón. Se tomaron huellas del alféizar de la ventana donde se había apoyado el asaltante.

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