Los compañeros del ertzaina arrollado: «Pese al madrugón, venía a trabajar con ilusión»

Un conductor ebrio y drogado embistió su coche y acabó con su vida de forma trágica en Leioa

AINHOA DE LAS HERAS

«Era un chaval muy noble, muy cercano, se desvivía por sus compañeros, le encantaba su trabajo, lo dio todo por entrar y tenía muchos proyectos». Uno de sus compañeros de clase en la academia de Arkaute recordaba ayer con dolor a Álvaro G., el ertzaina que falleció a primeras horas de este martes tras ser embestido su vehículo en Leioa por otro conducido por un individuo que conducía ebrio y drogado.

«Pese a los madrugones y la distancia, venía todos los días a trabajar con ilusión». Ayer le tocaba radio en la comisaría de Hernani. En los centros policiales suelen repartirse el puesto del Centro de Mando y Control, hablar por la emisora. Acababa de presentarse al examen de ascenso a agente primero y había superado la primera prueba, «pero se ha quedado en el camino», lamenta su amigo.

«Reservado, prudente y simpático», coinciden sus colegas de Hernani. «Todo el mundo habla bien de él». Aficionado a la bicicleta de montaña y los viajes, era «muy activo, nuca estaba quieto».

Alvaro G., de 29 años, llevaba dos años trabajando como patrullero de la Ertzaintza, un sueño hecho realidad. Pertenecía a la promoción 24, la anteúltima. Salió de la academia de Arkaute en septiembre de 2015 y estrenó su reluciente uniforme y la txapela durante las prácticas. Desde que se licenció, como la mayoría de sus compañeros durante los primeros años, estaba destinado en una comisaría guipuzcoana, concretamente en Hernani, a más de cien kilómetros de su domicilio en Getxo.

Como cada día que le tocaba jornada de mañana, ayer se había levantado a las cuatro de la madrugada para llegar con tiempo a su base –debía incorporarse a las seis– y estar presente en el 'briefing', la reunión al comienzo de cada turno.

Conducía un Volkswagen Passat de color blanco. Una patrulla de la Policía Municipal de Getxo, integrada por dos agentes veteranos, se percató de que el vehículo, que iba delante de ellos, no llevaba las luces encendidas. Acababan de escuchar por la emisora que precisamente un coche de este modelo había estado implicado en dos robos en bares en Bilbao y huido de un control policial en Galdakao, por lo que los uniformados decidieron darle el alto de forma preventiva en la rotonda de Artaza, ubicada en el término municipal de Leioa.

«Como un misil»

Eran aproximadamente las cuatro y media de la madrugada. Los agentes locales estaban hablando con el ertzaina a través de la ventanilla, seguramente pidiéndole la documentación y advirtiéndole de que llevaba las luces apagadas, cuando de repente escucharon el inquietante sonido de un coche que se acercaba por la rotonda a gran velocidad. «Han librado por el ruido, que les ha hecho saltar y esquivarle; si no se los lleva por delante también a ellos», explicaba ayer un compañero. Los dos agentes se encontraban muy afectados porque prácticamente habían visto morir al ertzaina.

Un Citroën C5 gris metalizado, conducido por un hombre ebrio y bajo los efectos de las drogas, irrumpió en la rotonda «como un misil», según varios testigos, golpeó contra un bordillo y salió despedido contra el lado derecho, donde se encontraban los patrulleros y el ertzaina. El C5 embistió con su parte delantera al turismo del policía vasco justo en la parte más débil, la puerta del conductor. El impacto fue brutal y provocó la muerte de su único ocupante de manera casi inmediata. El ertzaina quedó atrapado en el amasijo de hierros en que quedó convertido el habitáculo y su cadáver tuvo que ser liberado por una dotación de los Bomberos del cercano parque de Artaza.

El conductor del Citroën, identificado como I.G.C., de 35 años, arrojó un resultado de 0,93 miligramos de alcohol por litro de aire espirado en el etilómetro, casi cuatro veces superior a lo permitido, que es de 0,25. Además, en el test de drogas dio positivo en varias sustancias, según confirmó ayer el Departamento de Seguridad. La Ertzaintza se encargará de realizar el atestado. El herido fue trasladado en calidad de detenido al hospital de Cruces, donde ayer por la tarde permanecía ingresado en la Unidad de Urgencias, según explicaron fuentes del centro médico. Se le acusa de un delito de homicidio por imprudencia y otro contra la seguridad vial. Una concentración en la comisaría de Hernani, a las 14.00 horas, honrará hoy la memoria del ertzaina fallecido.

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