«Noe era la alegría personificada, se le veía feliz y enamorada»

«Nunca les escuchamos gritos ni nada raro», aseguran las compañeras de la peluquería donde trabajaba la joven asesinada en Sestao

AINHOA DE LAS HERASBILBAO.

Noe, como conocían todos a Noelia Noemí B.G., la joven de 32 años y origen paraguayo asesinada por su marido el pasado jueves en Sestao, no presentía su fatal destino. O al menos eso creen sus compañeras en la peluquería Bárbara Lorenzo, ubicada en la calle Máximo Aguirre, en pleno centro de Bilbao, donde trabajaba desde hacía cinco años. La víspera de su muerte intercambió con ellas whatsapp de emoticonos sonrientes. Junto con sus familiares, Bárbara y María eran las personas con las que más tiempo pasaba. «Nueve horas diarias juntas, era como de la familia, teníamos una relación muy íntima», se duele Bárbara, la dueña del negocio, quien la contrató cuando aún estaba acabando sus estudios en la academia. En la actualidad, era oficiala de peluquería y estaba fija. «Es un orgullo haberla tenido aquí, haberla conocido», se emociona.

«Noe era la alegría personificada, nunca un mal gesto, siempre tenía una sonrisa en la cara», coinciden. Jamás dio muestras de que estuviera preocupada. «En tantas horas aquí tendría que haberse derrumbado en algún momento y si ella hubiera notado un ápice de algo, se hubiera salido de la casa», creen. Desde luego, «no cumplía con el perfil de una mujer maltratada, su marido estaba súper enamorado de ella y ella de él, formaban una pareja muy divertida, nunca les escuchamos gritos ni nada raro. Ella estaba tan a gusto y feliz», la describen. Eneko «era un chaval encantador, guapo, súper amable con nosotras y con ella». Así que cuando el jueves, la hermana de Noelia, Mirta, que también vive en Bilbao, las llamó y les anunció: «'Eneko ha matado a Noe', no dábamos crédito. El chico estaba enfermo hizo clac, algo falló en su mente». Después de llamar a la Ertzaintza pidiendo ayuda porque se sentía «amenazado», el hombre atacó con un cuchillo a una de las personas a la que más quería causándole la muerte, intentó autolesionarse con el mismo cuchillo y después se lanzó por la ventana del séptimo piso en la trasera de la plaza de los Tres Concejos de Sestao.

La familia confirma que Eneko sufría esquizofrenia pero nunca dio signos violentos

Noe iba a hacer un curso de peluquería en Madrid al que le iba a llevar su marido, que estaba de baja

Un cuñado de la mujer asesinada, Carlos Corrales, marido de su hermana Mirta, confirmó ayer, durante la concentración de repulsa por el crimen celebrada en la plaza del Kasko de Sestao, que Eneko F. H., de 38 años, marido de Noelia desde hacía casi cinco años, sufría un tipo de esquizofrenia, aunque «el médico en ningún momento nos dijo que podía llegar a ser violento, ni dio ningún indicio, ni siquiera de hablar fuerte con la mujer». Según Corrales, aunque «aparentaba ser muy tranquilo», estaba sufriendo «una paranoia» que le hacía creerse «perseguido por todo el mundo». Desde el pasado viernes, su empeoramiento había sido «muy notorio».

«La familia de él también tiene que estar hecha polvo porque la querían como a una hija. Su cuñada era como su hermana, salían juntas».

Noe estaba de vacaciones, regresaba a trabajar el próximo martes. Después de varios cursos de Lanbide y de haber cambiado varias veces de puesto, Eneko había encontrado un buen trabajo en Tubacex, aunque había caído de baja porque se pilló una mano con una máquina. No tenían hijos, sí una mascota, 'Dante', un pequeño perro blanco al que Noelia adoraba.

Entre sus planes inmediatos, la joven esperaba con ilusión un curso de formación de peluquería. «Me dijo que no le importaba tener que irse a Madrid, que Eneko la llevaba. Era muy trabajadora, le encantaba lo que hacía y quería aprender». Noe era una mujer «cultivada, se comía los libros» y le gustaba bailar, «era una salsera».

Ana, clienta habitual de la peluquería, confirma que «era una niña todo ternura, te hacía las uñas con un detalle. Hablaba de Eneko como su marido ideal», aunque sí que le había «comentado que en el pasado había tenido algún problema psicológico y que volvía a estar mal».

Noelia llegó a España hace diez años, siguiendo a un familiar. Los padres de la joven viven en Argentina y tenía otro hermano. La familia ha mostrado su intención de llevarse el cuerpo, tras la autopsia, a su Paraguay natal.

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