Diario Vasco
Gimnasia para mayores en Sestao.
Gimnasia para mayores en Sestao. / Pedro Urresti

Deporte y dieta para un corazón sano

  • SEMANA DEL CORAZÓN

  • La práctica habitual de ejercicio físico adecuado y adoptar una dieta sana es fundamental para prevenir enfermedades cardiovasculares, que ya son la primera causa de muerte en España, provocando 3 de cada 10 fallecimientos

El corazón es el motor del cuerpo humano. La actividad de este potente órgano muscular, con sus aproximadamente 100.000 latidos diarios, no cesa a lo largo de la vida, por lo que cuidar su salud es esencial.

De hecho, según la Federación Mundial del Corazón, muchas de las llamadas enfermedades cardiovasculares (ECV) -responsables del 31 % de las muertes mundiales- podrían evitarse adoptando hábitos de vida más saludables. «La práctica frecuente de ejercicio físico es capaz de modificar la forma y el funcionamiento de nuestro sistema cardiovascular, evitando además factores de riesgo como la obesidad», asegura el doctor Torregrosa, médico deportivo de iQtra Medicina Avanzada.

El deporte debe complementarse con una alimentación cardiosaludable rica en legumbres, pescado, frutas y verduras, recuerda la nutricionista de iQtra, la doctora María Teresa Barahona.

¿Por qué el corazón agradece el deporte?

Según el doctor Torregrosa, la actividad física habitual produce efectos beneficiosos en todo el sistema cardiovascular:

—Disminuye la frecuencia cardiaca (latidos por minuto), tanto en estado de reposo como al realizar ejercicio físico.

—La tensión arterial también se reduce.

—Aumenta el tamaño y la capacidad de las cavidades cardiacas (aurículas y ventrículos).

—Los vasos sanguíneos del corazón y los pequeños capilares del músculo se dilatan más durante la práctica deportiva.

—El ejercicio ayuda a equilibrar nuestro sistema nervioso autónomo.

—En la sangre, aumenta el volumen de plasma y glóbulos rojos, lo que facilita el aporte de oxígeno a los músculos.

El experto de iQtra Medicina Avanzada insiste en que la práctica frecuente de deporte ayuda a la prevención de enfermedades cardiovasculares porque controla factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión o el colesterol de baja densidad (LDL), pero es beneficiosa incluso en el tratamiento de dichas enfermedades: «Es recomendable para personas que padecen cardiopatía isquémica, que hayan sufrido un infarto de miocardio y también en pacientes trasplantados de corazón, siempre y cuando haya una valoración previa y el ejercicio esté adaptado a cada caso», aclara el especialista.

El ejercicio adecuado

Los ejercicios de predominio aeróbico/dinámicos como caminar, nadar o montar en bicicleta, en los que los músculos se contraen y relajan sucesivamente, son los más adecuados para cuidar la salud cardiovascular. «Debemos practicarlos con una intensidad moderada, durante media o una hora y al menos 3 o 4 días por semana», explica el doctor Torregrosa.

Para beneficiarnos de los numerosos efectos positivos del deporte evitando riesgos, el especialista de iQtra recuerda la importancia de someterse previamente a un reconocimiento médico-deportivo o una valoración del cardiólogo. Los antecedentes familiares y los exámenes como el electrocardiograma y la prueba de esfuerzo determinarán cuál es el deporte más conveniente.

El mejor complemento

El deporte solo no es suficiente para cuidar el corazón, hay que acompañarlo de una alimentación sana. «Una dieta cardiosaludable puede definirse en tan solo dos palabras: dieta mediterránea», afirma la doctora Mª Teresa Barahona, nutricionista de iQtra, que aconseja:

—Cocinar los alimentos de forma saludable: al vapor, al horno, a la plancha… evitando fritos y salsas muy elaboradas.

—Aumentar el consumo de fruta y verdura de temporada: lo ideal es 5 raciones al día.

—Tomar legumbres al menos dos veces por semana

—Aumentar el consumo de pescado, especialmente azul (atún, salmón, trucha, sardinas, besugo...).

—Un vaso de vino tinto, excepto cuando haya otras patologías que lo desaconseje, es recomendable.

—Aumentar la ingesta de ácidos grasos monoinsaturados como el aceite de oliva

—Tomar frutos secos: almendras, nueces, avellanas…

—El efecto antioxidante del chocolate negro (mínimo al 70% de cacao) y del té verde los convierte en alimentos saludables.

—En la mesa conviene limitar el consumo de sal, sustituyéndola por especias y hierbas aromáticas.

—Gestos como reducir la presencia de azúcares, grasas animales, alimentos precocinados y bollería industrial en la dieta beneficiarán también a nuestra salud cardiaca.

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