Vacunas, otra vez bajo el foco

Vacunas, otra vez bajo el foco

ANE URDANGARIN

Desde 2012 no se detectaba en Euskadi ningún caso de sarampión hasta hace unas semanas, cuando el departamento vasco de Salud informó del ingreso de un guipuzcoano de 22 años en el Hospital Universitario Donostia que previamente había viajado a India. Se encontraba «estable», en aislamiento, y las autoridades sanitarias especificaban que «no estaba vacunado de forma voluntaria y consciente contra esta enfermedad».

Últimamente, los brotes de sarampión venían siendo noticia en otros países. El más reciente en Portugal, donde se han registrado más de un centenar de casos de esta enfermedad tan contagiosa que empieza con fiebre, coriza, tos y pequeñas manchas con el centro blanquecino en la mucosa oral. El exantema o erupción cutánea, que aparece entre 3 y 7 días tras el inicio de síntomas, empieza en la cara y se extiende por todo el cuerpo. La enfermedad es más grave en los lactantes y en las personas adultas que en los niños. El riesgo reside en las complicaciones, que pueden ser graves, incluso mortales, debido a la replicación viral o a la sobreinfección bacteriana, e incluye, entre otras, laringotraqueobronquitis, neumonía y encefalitis. «Todas las personas que no han pasado la enfermedad o que no están adecuadamente inmunizadas son susceptibles de contraerla», han recordado desde el departamento de Salud.

La misma semana en la que se detectó el caso de sarampión en Gipuzkoa, los miembros de la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo pidieron a los Estados miembros de la UE que sean «más activos en la lucha contra los movimientos antivacunas» a través de la aprobación de una propuesta de resolución que llevarán al pleno de la Eurocámara. «Cada vez más gente decide no vacunarse o no vacunar a sus hijos, y por eso en 2016 hubo muchos brotes de sarampión. En 2017, el número se triplicó», alertó la portavoz del Partido Popular Europeo y una de las firmantes de la resolución, Renate Sommer.

Europa registró 21.315 casos de sarampión el año pasado, un 400 % más que en 2016, y 35 muertes por esa enfermedad, según los datos publicados en febrero por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 15 de los 53 países que componen la región europea de la OMS se puede hablar de un «brote grande» (más de cien casos), entre ellos España, con 152.

La propuesta de resolución aprobada ponía de manifiesto esta situación y pide a los gobiernos de los Estados miembros que aporten «más información» a los ciudadanos para que puedan tomar una decisión «con conocimiento de causa».

Aunque el mensaje de las corrientes contrarias a las vacunas sobre la peligrosidad de éstas así como sus efectos no deseados ha podido ir calando en cierto segmento de la población, los expertos atribuyen la situación actual a una «relajación en la cobertura tras el éxito de los programa de vacunación». Por ello, abogan por recordar los beneficios de las vacunas, ya que su eficacia ha hecho olvidar lo que suponen enfermedades como la polio o el tétanos. «Hay que seguir vacunando», insisten desde las autoridades sanitarias, que son conscientes de que no se puede bajar la guardia cuando están rebrotando enfermedades ya casi olvidadas.

En Cataluña se han llegado a plantear exigir cumplir el calendario vacunal del sistema público de salud para acceder a guarderías públicas. Una medida que no se ve factible porque la vacunación no es obligatoria. Por ello, muchos agentes sanitarios coinciden en que, frene a la obligatoriedad, que puede llegar a ser contraproducente, es mejor convencer informando «de forma objetiva y basándose en la evidencia científica, creando espacios donde los padres puedan resolver sus dudas».

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