Ocho horas contra el reloj para que los tres riñones donados llegaran en aerotaxi a sus tres receptores

Ocho horas contra el reloj para que los tres riñones donados llegaran en aerotaxi a sus tres receptoresGráfico

La Organización Nacional del Trasplante supervisó la «exitosa» intervención simultánea entre los hospitales de Bilbao, Hospitalet y Sevilla

Iker Marín
IKER MARÍN

«Recuerdo perfectamente la llamada que recibí desde Cruces», rememora la eibartarra. «Me pilló sola en casa y algo me dijeron de que el nuestro iba a ser el primer caso de triple trasplante renal entre vivos en Euskadi. Pero el dato que sí retuve fue que me iban a operar». Su marido atiende con atención y recuerda que cuando llegó a casa percibió que algo pasaba: «Su cara la delataba», dice.

Entrar a quirófano fue una liberación para Mertxe Álvarez. Por una parte, para curar su enfermedad renal y, por otra, para no volver a tener que pasar por la sala de diálisis. «Enfermé de repente y tuve que pasar por diálisis». Cinco años después define el tratamiento como «horrible». Dice que fue un «suplicio, horroroso. Durante las sesiones tenía unos dolores de cabeza terribles y cuando llegaba a casa lo primero que hacía era ir al baño a devolver. Así todos los martes, jueves y sábados durante seis meses. Al final cada sesión suponía 5 horas, entre ir y volver en ambulancia hasta Donostia y la propia sesión».

«El trasplante supuso curarme y acabar con el suplicio de tener que acudir a diálisis»

El sufrimiento de la eibartarra finalizó al entrar al quirófano. La operación en cadena entre tres pacientes renales de Euskadi, Cataluña y Andalucía y la implicación directa de sus allegados en el trasplante comenzó el 21 de mayo a las 9.00 horas de «forma simultánea» en los tres hospitales participantes: Cruces, Bellvitge (Hospitalet de Llobregat) y Virgen del Rocío (Sevilla). Los riñones se introdujeron en envases esterilizados, recubiertos de hielo en una nevera. En ese momento comenzó una carrera contra el reloj supervisada por Coordinación de Trasplantes de Osakidetza y la Organización Nacional de Trasplante. El órgano se envió en aerotaxi al hospital catalán. A su vez desde la clínica de Hospitalet de Llobregat se envió otro riñón a Sevilla y desde allí se hizo lo propio a Cruces. En Bilbao, los doctores encargados de la operación comenzaron la implantación del órgano a la mujer guipuzcoana a las 14.30 horas, mediante cirugía abierta para conseguir la máxima seguridad. La operación terminó a las 17.00 horas. Las intervenciones fueron un éxito en los tres hospitales. Cinco años después, el matrimonio de Eibar solo tiene palabras de agradecimiento para todo el equipo de profesionales de Osakidetza que les atendieron.

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