¿Y si llevas toda la vida usando y cuidando mal tu cepillo de dientes?

¿Y si llevas toda la vida usando y cuidando mal tu cepillo de dientes?

Dedicar unos minutos a lavarlo tras utilizarlo no es la única atención que merece este instrumento de higiene

FRAN JUSTICIA

Lavar nuestros dientes es importante, ya que nos puede ayudar a evitar una gran variedad de enfermedades cuyo origen se encuentra en infecciones bucales. Sin embargo, dedicar unos minutos a esta actividad no es la única tarea que debemos realizar para garantizar la higiene de nuestra boca y dentadura, puesto que cuidar y mantener limpio y libre de gérmenes y bacterias nuestro cepillo de dientes debería ser otra rutina que tendríamos que poner en práctica diariamente.

El cepillo de dientes es una herramienta de higiene que va a estar continuamente en contacto con nuestra boca, por lo que debe estar en el mejor estado posible, de ahí que debamos prestar atención a una serie de cuidados como son los siguientes si queremos mantener una buena salud bucal.

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Cámbialo cada tres meses

El cepillo de dientes tiene un conjunto de cerdas que sirven para facilitar la limpieza de los dientes. Sin embargo, estas celdas se van desgastando con el uso del cepillo, por lo que lo ideal es renovarlo al menos cada tres o cuatro meses. Por otro lado, también es recomendable cambiarlos tras haber pasado un proceso vírico, ya que el cepillo puede contener bacterias si se ha utilizado durante los días que ha durado la enfermedad.

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No lo guardes en sitios cerrados

No es recomendable almacenar los cepillos o guardarlos en lugares cerrados, puesto que si hay humedad y es un sitio cerrado será más probable que aparezcan microorganismos. Lo ideal es guardarlos en un ambiente abierto en el que fluya el aire. Además, también se recomienda que cada cepillo tenga su espacio, de forma que no contacte con otro, algo para lo que también puedes hacer uso del capuchón que suelen incluir.

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No lo compartas

Ya sea tu padre, tu madre, tu hijo o tu pareja, nunca se debe compartir el cepillo de dientes puesto que se podrían intercambiar fluidos corporales y microorganismos entre usuarios, lo que incrementa el riesgo de una infección. Esto normalmente suelen hacerlo los niños, pero hay que explicarles que no es correcto.

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Acláralo siempre

Después de utilizar el cepillo de dientes debemos aclararlo y sacudir el exceso de agua, comprobando además que no queda ni un solo resto de pasta de dientes o comida. Nunca le pongas el capuchón tras esto, ya que podría ocasionar el surgimiento de bacterias de forma más rápida. Lo ideal es dejarlo secar en posición vertical y con las cerdas hacia arriba.

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