Euskadi implanta un sistema pionero que evita pinchazos diarios a los menores diabéticos

Una niña diabética de 6 años se hace la prueba. / OSCAR CHAMORRO

Osakidetza distribuirá unos parches sensores que transmiten las medidas de glucosa a los teléfonos móviles de los pacientes

JULIO ARRIETA SAN SEBASTIÁN.

Los menores de 18 años con diabetes tipo 1 en Euskadi van a ver mejorar su calidad de vida. Dirán adiós a los pinchazos que ahora se hacen a diario para medir los niveles de glucosa en sangre porque van a poder consultar esas mismas medidas en su teléfono móvil, obtenidas a través de un parche pegado a la piel. El Departamento vasco de Salud y Osakidetza han decidido incluir este año en su cartera de prestaciones este nuevo sistema de monitorización, lo que hará de Euskadi la primera comunidad que lo implanta de forma generalizada.

El consejero de Salud, Jon Darpón, presentó ayer estos dispositivos acompañado por Sonia Gaztambide, presidenta de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes y jefa del servicio de Endocrinología del Hospital universitario de Cruces, y Juncal Tellería, presidenta de la Asociación Guipuzcoana de Diabéticos. Ambas señalaron que la iniciativa supondrá una evidente mejora en la vida cotidiana de los pacientes, que además contarán con un sistema de medición mucho más preciso que los de ahora. «Esto es una bomba», resumió Gaztambide, «una revolución» para los afectados.

En apariencia, el sistema es muy sencillo. Es un sensor diminuto, de unos tres centímetros de diámetro, que el usuario lleva pegado en un brazo. A diferencia de otros dispositivos de medición continua de glucosa, este no necesita ser insertado en la piel. Las medidas que toma cada pocos minutos se leen a través del teléfono móvil, en una aplicación específica. En la pantalla aparece la última lectura registrada, y también un gráfico de la evolución de los valores, lo que ayuda tener un control más preciso y a administrar mejor las dosis de insulina.

Coste cero para los menores

«Es una gran ventaja. Hasta ahora para obtener estas medidas tenías que pincharte en la punta de un dedo varias veces al día, en algunos casos hasta diez. Además de ser algo bastante molesto, a menudo te ves obligado a hacerlo en cualquier parte, lo que resulta muy incómodo. El parche es más discreto y mejor». Lo comentaba Arantza Tellería, secretaria de la asociación guipuzcoana y usuaria de este sistema, ya comercializado. «Los parches cuestan unos 60 euros y se cambian cada 15 días». A los menores de 18 años afectados de Euskadi no les costará nada, aunque su implantación por Osakidetza supondrá un gasto de 330.000 euros. En principio, los beneficiarios serán 400 jóvenes diabéticos.

Darpón aclaró que estos seguirán disponiendo de dichos sensores al superar la mayoría de edad y que el sistema también se usará en adultos si el criterio médico lo aconseja. Además, Osakidetza «analizará la posibilidad de ampliar este sistema al resto de pacientes adultos con la misma dolencia» en función de los resultados de esta experiencia.

La vasca «es una de las primeras comunidades del Estado donde se implanta este sistema», comentó Darpón, circunstancia que resaltó Juncal Tellería, «porque las otras dos experiencias -Valencia y Cataluña- han sido mucho más limitadas».

Lo que sí quiso destacar el consejero de Salud es que en Euskadi, «al igual que en el resto de España y Europa», se ha producido «un aumento de casos de diabetes, aunque la prevalencia es menor que la media del Estado y que en algunas comunidades autónomas».

Fotos

Vídeos