La epidemia de sarampión sigue haciendo estragos en Europa

Ilustración de un niño con sarampión. /DV
Ilustración de un niño con sarampión. / DV

La OMS alerta de que en el último año 35 personas han muerto en Europa por sarampión

Leire González
LEIRE GONZÁLEZSan Sebastián

Los casos de sarampión siguen aumentando. La OMS alertó recientemente sobre la epidemia de sarampión que está sufriendo Europa. 35 personas han fallecido en lo que va de año por esta enfermedad, que está afectando especialmente a Italia, Rumanía, Alemania y Portugal.

«Estamos muy preocupados porque, aunque disponemos de una vacuna segura, efectiva y asequible, el sarampión sigue siendo una de las principales causas de muerte entre los niños de todo el mundo y, lamentablemente, Europa no se ha salvado», comentaba la directora regional de la OMS para Europa, Zsuzsanna Jakab.

Pero, ¿por qué a pesar de tener a nuestro alcance las vacunas se dan cifras tan alarmantes? El número de personas que deciden no vacunarse va en aumento. La situación ha provocado que Italia y Francia hayan tomado medidas y que vayan a obligar a vacunar a los menores para poder asistir a la escuela.

Contagios

Un estudio de la Universidad de Stanford y la Escuela de Medicina de Baylor, en Estados Unidos, aseguran que una pequeña reducción en las tasas de vacunación infantil contra el sarampión podría producir un número «desproporcionado» de nuevos contagio.

Según los resultados del estudio que publica en la revista 'JAMA Pediatrics', solo una disminución del 5% en el número de niños de 2 a 11 años vacunados contra el sarampión (con la vacuna triple vírica) triplicaría el número de nuevos casos de sarampión en este grupo de edad.

Y estos casos adicionales de sarampión aumentarían los gastos anuales en al menos 2,1 millones de dólares, unos 20.000 dólares (17.170 euros) por cada caso.

A pesar de que los responsables sanitarios se afanan en intentar que las vacunas se extiendan por toda la población, lo cierto es que existen grupos de población que no tienen acceso a las vacunas y otros, que deciden libremente no vacunar a sus vástagos. Este último planteamiento es el que preocupa a las autoridades. Bastaría una simple vacuna para frenar este brote de sarampión que está haciendo estragos en el mundo desarrollado. Pero a pesar de ser tan sencillo, las cifras de fallecidos no para de aumentar.

Las autoridades sanitarias explican este suceso por el repunte de los grupo antivacunas que libremente deciden no vacunar a sus hijos. Esta actitud,a pesar de ir en contra de todo lo que la ciencia afirma, cada vez tiene más fuerza en Europa, de ahí de las medidas concretas que están llevando a cabo países de nuestro entorno.

Entre las razones que esgrime este colectivo para no vacunar existen muchas pseudocientíficas, pero la que más ha trascendido a la población es la inexistente relación entre vacunas y autismo.

Para poder entender esta vinculación hay que remontarse hasta 1998. La prestigiosa revista 'The Lancet' publicó un artículo del doctor Andrew Wakefield donde afirmaba que había encontrado relación entre el autismo y la vacuna de la triple vírica (sarampión, rubeola y paperas). Tiempo después se demostró que los resultados de este estudio eran falsos, además de insuficientes, y la revista retiró la información, además de publicar una rectificación. Wakefield fue expulsado del colegio británico de médicos.

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