La contaminación por polen será «leve» en Euskadi esta primavera

La contaminación por polen será «leve» en Euskadi esta primavera

En Gipuzkoa, unas 35.000 personas alérgicas padecerán sus consecuencias | «Están aumentado las afecciones en las ciudades por el cambio climático», reconoce el jefe de servicio de Alergología del Hospital Universitario Donostia

Iker Marín
IKER MARÍN

Aunque el tiempo invernal de estos últimos días en Gipuzkoa hagan pensar lo contrario, hace ya más de un mes que estamos en primavera. Y si bien es cierto que la gran mayoría de la ciudadanía espera esta estación con verdadera necesidad, después del crudo otoño e invierno padecido en el territorio, hay un colectivo de la población al que los próximos tres meses les puede generar desasosiego. Son los alérgicos al polen. Y en Gipuzkoa, a día de hoy, hay cerca de 35.000 personas que sufren esta reacción que afecta al sistema respiratoria. «Un 5% de los guipuzcoanos la padecen», asegura Alejandro Joral, jefe del servicio de Alergología del Hospital Universitario Donostia. Abril, mayo y junio son los meses marcados en rojo en el calendario para todas estas personas. El tiempo que de las próximas semanas marcará qué grado de afección padecerán, aunque según las previsiones de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), en la cornisa cantábrica los alérgicos al polen tendrán una primavera «leve». La concentración estimada de polen oscilará «entre los 874 granos/m3 de aire de Santander y los 2.761 granos/m3 de aire de Vitoria», revela el doctor Ángel Moral, presidente del Comité de Aerobiología de la SEAIC.

El alergólogo del hospital donostiarra, no obstante, indica que «hacer previsiones de cómo va a ser la primavera para los alérgicos al polen es muy aventurado, ya que el clima en nuestra zona es muy cambiante». Lo que sí certifica el doctor Joral es que tras todo lo que ha llovido en otoño e invierno «las plantas están preparadas para la polinización. El tiempo que tengamos a partir de ahora dictará su grado de actividad y por tanto, de la sintomatología de los pacientes alérgicos al polen».

Una primavera leve

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) prevé para la cornisa cantábrica una primavera «leve» para los sensibles al polen, que en el caso del País Vasco procede fundamentalmente de las gramíneas, presentes en mayo y junio.

Es decir, si llueve mucho y hace mal tiempo pasarán una primavera aceptable, «con muy poca incidencia». Si por el contrario durante estos tres próximos meses hace buen tiempo y viento, «habrá complicaciones». «El polen se expande y se vehiculiza, por lo que nuestros pacientes alérgicos deben estar preparados». ¿Cómo? Los consejos del doctor Joral, «partiendo desde el sentido común», indican que los alérgicos al polen deben evitar estar en sitios abiertos y de mucha vegetación durante los días de mayor exposición, salir a la calle con gafas de sol, evitar andar en el monte con bicicletas y motos, añadir filtros antipolen en los vehículos y utilizar purificadores de aire en los espacios cerrados.

Polen de los árboles

En comparación con otras provincias donde la alergia al polen llega a afectar al 25% de la población, Gipuzkoa la sufre con menor incidencia. «Esta reacción es mucho mayor en la zona centro y la zona sur del Estado. Aquí tenemos más alergia a los ácaros, que afectan la 10% de los guipuzcoanos», explica Alejandro Joral.

En Andalucía y Extremadura, por ejemplo, el polen de los olivos es muy agresivo. «Se habla en general del polen», pero hay diferentes tipos. El que prevalece hasta la fecha y el más común en Euskadi es el de las gramíneas, esas hierbas que generalmente crecen de forma espontánea en los bordes de las carreteras y en los descampados. Pero ahora, también produce alergia el polen de los árboles. «En Gipuzkoa, tenemos alérgicos al polen de los abedules y los pinos. Estos polinizan antes y por eso hay pacientes que en enero y febrero ya empiezan con los síntomas», explica el especialista.

La cifra

1 millón de españoles
acude cada año por vez primera a la consulta de un alergólogo. Seis de cada diez personas alérgicas presentan rinoconjuntivitis debido a los pólenes.

La sintomatología está directamente relacionada con las propias enfermedades que genera esta dolencia respiratoria. Los pacientes pueden padecer conjuntivitis, (picor de ojos, lagrimeo...), rinitis, (picor de nariz, estornudos, congestión nasal...), pequeños brotes de dermatitis y asma.

Para combatir estos síntomas hay tres tipos de tratamientos, -«escalones»-, dice Joral. «Como en todas las patologías alérgicas el primer escalón sería identificar el alérgeno que nos produce los síntomas, en este caso el polen, y tratar de evitarlo en lo posible», comienza enumerando el jefe del servicio de Alergología del Hospital Universitario Donostia. El segundo escalón consistiría en recibir un tratamiento sintomático que permita a los pacientes convivir durante los meses de primavera de la mejor manera posible con antihistamínicos, corticoides o broncodilatadores...

Y por último, en la tercera opción estarían las vacunas, «inmunoterapia específica». «Es el único tratamiento que disponemos que puede curar la evolución alérgica». Es un tratamiento que puede darse en caso de rinitis que afecte a la calidad de vida del paciente. «Hay personas a las que les afecta año tras año en los estudios, en el sueño, en el trabajo o produce absentismo laboral. En esos casos sí se vacuna. Y estas vacunas son cada vez más seguras y eficaces», añade.

Causas

Los especialistas en esta materia llevan años trabajando en diversos estudios y análisis que indican que las alergias están creciendo, «al polen en particular». Explica Joral que hace años la alergia al polen se daba en lugares con amplios espacios abiertos pero esta tendencia está cambiando. «Están aumentado los alérgicos en ciudades, donde en teoría hay menos polen. Lo que sucede es que sus partículas son más agresivas. Se juntan con la contaminación atmosférica, sobre todo, con las partículas diésel, y penetran mejor a través de la mucosa de nuestros pacientes, con lo cuál se sensibilizan más. Los que ya de por sí están sensibilizados tienen muchos más síntomas», asegura el médico sobre una enfermedad respiratoria que por causa de la contaminación ambiental está ampliando su franja de afección.

Históricamente la alergia al polen era una enfermedad de niños y jóvenes que empezaban a tener problemas en la infancia. Después esa franja se amplió hasta los adultos y últimamente, «a raíz del cambio climático, nos estamos encontrando con personas de hasta 60 años con alergias».

Por último, el jefe del servicio de Alergología del Hospital Universitario Donostia reconoce que «hay casos de personas que fueron en su juventud alérgicas al polen, superaron la enfermedad en su edad adulta y ahora, con más edad, vuelven a ser alérgicas».

El doble de afectados

Según la SEAIC, en los últimos diez años se ha duplicado el porcentaje de personas afectadas por los pólenes más alergénicos. La causa parece hallarse en el efecto que la contaminación y el cambio climático tienen sobre los árboles.

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