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Bruxismo infantil

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  • El peligroso hábito de hacer rechinar los dientes aumenta entre los niños

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La alerta la suelen dar los padres que por las noches oyen cómo sus hijos aprietan los dientes y los hacen rechinar mientras duermen. El ruido producido durante ese rechinamiento dentario puede ser bastante intenso y si sucede en repetidas ocasiones Y por largo tiempo se convierte en una preocupación, porque no solo puede provocar un desgaste de los dientes, sino que también se asocia en ocasiones a síntomas como cefaleas, dolor muscular mandibular o molestias durante la masticación. “Dentro de los hábitos bucales que se presentan en la edad infantil, el bruxismo, cuando se presenta de forma severa, es uno de los más dañinos ya que puede amenazar la conservación de uno o más dientes, así como producir dolor a nivel de la musculatura y región temporomandibular”, afirma un estudio de la Asociación Española de Odontopediatría.

Aunque habitualmente relacionemos el bruxismo, ese hábito involuntario de apretar o rechinar las estructuras dentales, con la edad adulta y con el estrés y la tensión, es más común de lo que pensamos en niños. Bien es cierto que hay una gran variabilidad en los datos que aportan los expertos sobre la prevalencia del bruxismo infantil, pero sí que se ponen de acuerdo en reportar un aumento en los últimos años. Algunos autores elevan hasta el 78% el porcentaje de niños bruxistas, aunque otros lo sitúan entre el 13 y el 26%. Una variación que se puede atribuir a las diferentes metodologías de investigación y a los distintos criterios que se han utilizado para diagnosticar el bruxismo infantil durante años.

La prevalencia del bruxismo en niños también variaría según la dentición. Mientras que en la temporal sería más baja, en la mixta, con dientes de leche y permanentes, el porcentaje de niños bruxistas iría en aumento hasta los 10-11 años y después comienzaría a descender. Los niños que bruxan empezarían a la edad de los cuatro a los ocho años, según explica la Asociación Española de Odontopediatría, "y en un alto porcentaje de estos niños a medida que aumenta su edad el bruxismo desaparece". Además, se trataría de una condición limitada que no necesariamente progresa a bruxismo en el adulto.

Se atribuyen muchos factores como causas del bruxismo infantil, entre ellos los psicológicos y los propiamente odontológicos. “Se piensa que el bruxismo, en gran parte de los casos es una respuesta a la tensión nerviosa y al estrés, al producirse sobre todo en niños muy tensos e irritables”. En caso de detectar el problema, por tanto, lo aconsejable sería consultar con el pediatra o con el dentista, para que, en caso necesario, se ponga el tratamiento que corresponda, especialmente cuando hay dolor o limitación de apertura de la mandíbula. En la mayoría de los casos quizá baste con hacer un mayor seguimiento por parte del dentista, aunque puede aconsejarse también el uso de férulas para proteger la dentadura o recurrir a la ortodoncia. En determinados casos se podría recurrir terapias psicológicas para reducir el estrés, a las quirúrgicas para corregir obstrucciones respiratorias, o a la fisioterapia para lograr mejoras posturales.

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