Diario Vasco

Después del atracón

Después del atracón
  • Beber mucho líquido, tomar hortalizas de hoja verde y fraccionar la ingesta de alimentos en seis comidas diarias ayuda a reponerse de los excesos en la mesa

Son los otros 'regalos' de navidad: pesadez de estómago, digestiones difíciles, resaca, ampliaciones de cinturón... inevitables consecuencias de los atracones. Más allá del tradicional mensaje de amor, concordia y felicidad, las fiestas se han convertido en una larga y dura maratón que las grasas, los dulces y el alcohol ponen muy cuesta arriba. Y es que desde las primeras comidas de empresa y cenas de amigos hasta el roscón de Reyes, pasando por los banquetes de Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo y otras insoslayables reuniones sociales, cada día que pasa es un suma y sigue que hace estragos en la báscula y el estómago. «En estas fechas hacemos trabajar más de la cuenta al hígado, el aparato digestivo y en general todo el sistema funcional, que se sobrecarga -plantea Javier Aranceta, presidente del comité científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria-. Por eso conviene intercalar días de reposo y premiar después al organismo por permitirnos, un año más, sobrevivir a estos excesos».

Aranceta no es partidario de soluciones drásticas como los ayunos a base de tomar solo líquidos. «Lo que consiguen es alertar al organismo de que se le está castigando e inducirle a activar sistemas de ahorro de energía para defenderse de esa restricción energética, a la que es muy sensible. Todo debe de ir dentro de una armonía fisiológica de vuelta paulatina a la normalidad, haciendo una transición suave para ayudar en este proceso de depuración. Y, por supuesto, intentaremos evitar las bebidas alcohólicas, para dejar al hígado que se recupere».

Su primer consejo es tomar muchos líquidos. «Sobre todo nos interesa que sean alcalinos, esto es, zumos de frutas y de verduras crudas; por ejemplo, licuando zanahoria, manzana y lechuga. Por otro lado, tomar agua y una alimentación rica en fibras que haga un poco de limpieza con todos esos residuos acumulados en el aparato digestivo y que nuestro organismo aún no ha conseguido expulsar. Ahí tenemos la porrusalda, nuestras ensaladas, purés de verduras, brócoli salteado y al vapor...».

También propone para esos días posteriores a los banquetes copiosos una aportación de hidratos de carbono, añadiendo algo de arroz o patata a alguno de los platos. «En cambio, después de los excesos, no nos interesa seguir consumiendo carne, que se puede sustituir por pescado al vapor», apunta.

El nutricionista recomienda fraccionar la ingesta diaria en seis impactos al día. Un ejemplo sería desayunar con fruta y café; tomar otra fruta a media mañana; luego una porrusalda y un pescadito para comer; a media tarde, un par de piezas de fruta; brócoli y una tortilla francesa para cenar, y antes de ir a la cama, un caldito de verduras. «Como venimos de consumir un alto volumen alimentario de una gran carga energética, después de días de banquetes copiosos el organismo echa en falta la sensación de saciedad. Para engañarle, intercalamos entre las comidas principales unos tentempiés con bajos niveles de calorías y mucha fibra, que además contribuyen a limpiar». Esa transición puede durar desde uno a tres días hasta una semana, antes de volver paulatinamente a la normalidad.

Entre los alimentos depurativos más saludables, efectivos y baratos, el nutricionista sitúa todos los caldos de hortalizas de hoja verde. En particular el apio, el puerro, la alcachofa, «que es espectacular porque tiene mucha inulina y ayuda a recuperar la flora intestinal... Estos caldos aportan mucho potasio y por tanto son depurativos, ayudan a eliminar las consecuencias de los pasados excesos». El experto también propone aprovechar el agua utilizada para cocer esas verduras y servirla como bebida en la comida o entre ellas.

De cerveza, solo levadura

Si hemos tomado alcohol en abundancia, para metabolizarlo correctamente el organismo necesita vitaminas del grupo B como la B1, B2, el ácido fólico... Aranceta recomienda tomar, en esa etapa de recuperación, levadura de cerveza, un suplemento vitamínico que se vende en escamas, cápsulas y otras preparaciones... «¡Ojo, no hay que confundirla con la cerveza!», bromea.

Y finalmente aconseja aumentar moderadamente la actividad física en las semanas posteriores, pasando más tiempo en el gimnasio o alargando los paseos habituales. En definitiva, aumentar el gasto energético para bajar ese kilo o dos de materia grasa que se ha podido acumular. «Con eso y un poco de buen talante, podremos afrontar el 2017 como unos jabatos», concluye.

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