Diario Vasco

La tableta debe dormir en el salón

Tabletas y móviles, ni se usan en la cama, ni son para niños.
Tabletas y móviles, ni se usan en la cama, ni son para niños. / E. C.
  • El uso inadecuado de los equipos electrónicos está detrás del insomnio que padecen uno de cada diez niños y el 20% de los adolescentes

Los equipos electrónicos deben dormir en el salón de la casa, nunca en el dormitorio. Un 10% de los niños y uno de cada cinco adolescentes tienen ya serios problemas de insomnio, que en buena medida están relacionados con el mal uso que se hace de los teléfonos móviles y las tabletas. El problema no es exclusivo de la chavalería, sino también de sus padres, que con su mal ejemplo están contribuyendo a forjar una generación de jóvenes desvelados, que se levantan cansados y son incapaces de rendir en condiciones en el trabajo, el instituto o en la universidad.

«Niños y adolescentes ignoran hasta qué punto los aparatos electrónicos condicionan su descanso. Lo peor es que ni siquiera lo saben sus padres», afirma el especialista en sueño Joaquín Durán, director científico de BioAraba, que charlará hoy con los lectores de este periódico al término de la conferencia 'La tablet me quita el sueño' en el foro Encuentros con la Salud de EL CORREO. Móviles y tabletas emiten prácticamente todos ellos una luz azul, capaz de activar una de las zonas más primitivas del cerebro humano, fundamental en el ciclo de sueño.

Instinto animal

La luz azul impacta directamente sobre el área responsable de la supervivencia humana y pone en marcha el sistema de liberación de catecolaminas, que son una serie de hormonas, entre ellas la adrenalina, que advierten al organismo de la existencia de un riesgo inminente. «Es un mecanismo ancestral, que nos une con la parte más animal de nuestro organismo», explica el experto. El motor del sueño se detiene y se activa el instinto natural por la vida.

Muchos padres están convencidos, sin embargo de que las 'tablets', como la lectura de libros y la televisión, ayudan a conciliar el sueño y se equivocan. Es justo al contrario. Lo rompe, provocando un peor rendimiento escolar –más aún si se tienen en cuenta que las materias más complejas tienden a programarse a primeras horas de la mañana–, una peor actividad extraescolar y también dificultades para el manejo de las relaciones sociales. «La privación crónica del sueño propicia una mayor irritabilidad, mal genio, problemas de concentración.. No son temas baladís, sino todo lo contrario», explica el especialista, director asimismo de la unidad de Trastornos del Sueño de la Fundación Anitua.

Una investigación dirigida por Joaquín Duran con más de 300 adolescentes de Vitoria reveló que la mitad tenía hábitos incorrectos del sueño. El seguimiento en los próximos años de todos ellos permitirá demostrar, según cree el experto, que los chavales que mantienen un descanso inadecuado obtienen peores resultados académicos. «Un estudio demostró en Chicago que el 90% de los niños con peores notas dormían de manera incorrecta».

La Fundación Nacional del Desanso de EE UU, de referencia internacional, considera que niños y adolescentes, deben dormir 9 horas al día. Hacerlo bien requiere ir acomodando paulatinamente la luz de la casa para el descanso, acostarse siempre a la misma hora y bañarse de luz natural durante el día. También ayudaría que España adoptase al huso horario que geográficamente le corresponde y abandonase el alemán, vigente desde la dictadura franquista. «Si seguimos iendo tarde a la cama, seguiremos abusando de los activadores naturales del cerebro».

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