Un regalo para los oídos

Rafa Sánchez compone canciones a la carta para bodas, cumpleaños y otros acontecimientos. / J.R.L.
Rafa Sánchez compone canciones a la carta para bodas, cumpleaños y otros acontecimientos. / J.R.L.

La última moda para obsequiar a los allegados es una canción personalizada. Rafa Sánchez las compone a 200 euros la pieza

ANTONIO PANIAGUA

Que un diamante es para siempre nadie lo discute, pero está muy visto. Si se lo regala a su pareja seguro que acierta, pero no es nada original. Lo último para dejar con la boca abierta al homenajeado es ofrecerle como presente una canción. No importa carecer de talento, otros lo ponen por usted. Ya hay gente especializada en componer letra y música a cambio de unos cuantos euros.

Siempre han existido los escribidores de cartas y poemas amorosos. Ya es más raro dar con un buen artista que componga para la ocasión una canción exclusiva con la que celebrar bodas, aniversarios, cumpleaños, jubilaciones, declaraciones de amor o nacimientos. Eso es precisamente lo que hace el madrileño Rafa Sánchez, de 49 años. Al principio lo hacía sin ánimo mercantil. «Mi regalo de bodas era siempre una canción personalizada», dice. Hasta que un día se le ocurrió arrendar su arte a terceros y el engranaje comenzó a rodar. «La gente me suele decir que es el mejor regalo que le han hecho nunca. Una canción tiene algo mágico. Por algo las cosas más valiosas de la vida no se pueden tocar. ¿Qué más se puede decir a una persona que regalándole una canción expresamente hecha para ella?».

Por 200 euros crea un tema a partir de las ideas que le aporte el interesado. «Solemos tener una conversación telefónica, porque para componer necesito tener un relato. Doy a quien me reclama una especie de guión con el fin de que me cuente cómo y dónde conoció a esa persona, cuáles son sus pasiones, algún lugar especial para ella, un acontecimiento vital. Partiendo de ese texto, compongo la letra y la música».

Su móvil es un cancionero

El método de Rafa se ha mostrado infalible. En función de la historia del destinatario del obsequio se permite ser cañero o melódico, urbano o sentimental, añadir un condimento rockero o aderezar los sones con ritmos latinos. «La inspiración me fluye de forma natural. En el teléfono móvil puedo tener miles de bocetos de melodías que se me ocurren mientras ando por la calle o hago deporte».

¿Y cuáles son los maestros de los que bebe este músico autodidacta? Pues, entre otros muchos, Sabina, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, James Taylor, Jorge Drexler, Rubén Blades, Serrat y los popes de la música brasileña y africana. No las compone por dinero.

En este quehacer le ha pasado de todo. Una vez una chica le pidió que compusiera con urgencia una canción para alguien que se estaba muriendo. «Me dijeron que no paró de escucharla durante los dos días anteriores a su defunción. Le ayudaba a irse mucho más tranquilo».

Le cuesta decir cuántas obras ha escrito bajo demanda. Al final ofrece una estimación: unas trescientas. Si el trabajo se limita a una pieza, el precio se fija en 200 euros. Si va acompañada de un vídeo con animaciones, que él mismo dibuja, el desembolso asciende a 300. En caso de que haya que desplazarse e interpretarla en directo, cobra 500 euros. Siempre cabe la posibilidad de que los demandantes participen como coro para dar mayor fuste al regalo.

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