«La receta no es nueva. La institucionalización no funciona para ningún problema»

Juan Manuel Caballol./
Juan Manuel Caballol.
Juan Manuel Caballol. Director general de la Fundación RAIS

El programa 'Housing First', que ha arrancado en Gipuzkoa, es un ejemplo de la nueva política basada en el derecho a la vivienda

A. A. SAN SEBASTIÁN.

'Housing First' nació hace 25 años en Estados Unidos y hoy ha comenzado a aplicarse en Gipuzkoa con una receta simple para los sin techo: primero una vivienda. Juan Manuel Caballol, director general de la Fundación RAIS, que gestiona el programa, defiende los resultados. «El 85% de las personas continúan en la vivienda dos años después sin haber pasado por ningún entrenamiento».

- ¿Qué transmite una persona que ha dormido muchos años en la calle cuando accede a una vivienda?

- Muchos lo que dicen es 'No me lo creo', '¿Es de verdad?'. Siempre hacemos una foto simbólica con la entrega de llaves y las colgamos en la web. Sus caras lo dicen todo.

- ¿Por qué se revisa el modelo tradicional? ¿No funciona?

- La idea de la que parte es que las personas sin hogar necesitan un entrenamiento para llegar al objetivo de una vivienda, a través de una serie de recursos, primero de muy baja exigencia que también suelen ser de muy baja calidad, desde trabajadores que van directamente a la calle a encontrarse con estas personas a centros nocturnos donde la gente duerme en salas comunes. En función de que vaya comprometiéndose con algunos recorridos y vaya teniendo éxito, se les va ofreciendo recursos de mayor exigencia y también de mayor calidad: un albergue con literas, después un centro con opciones de empleo y al final de esa escalera, una vivienda autónoma individual, a la que pocos llegan. No es que el sistema no funcione, es que deja fuera a un porcentaje importante de personas.

- ¿Porque se niegan a acceder a esos recursos?

- No. Son personas para quienes esos recursos no están adaptados. En veinte años no he conocido a ninguna persona que quiera dormir en la calle. Lo que dicen es que prefieren dormir en la calle que ir a los recursos.

- ¿La vivienda es la solución?

- 'Housing First' lo que propone es que la vivienda no es un objetivo, sino que se ofrece en un primer momento y de manera permanente e incondicional. Lo que ha demostrado el proyecto es que todo ese entrenamiento no es necesario, porque las tasas de retención en la vivienda demuestran su éxito. En todos los lugares donde se ha puesto en marcha, el 85% de las personas continúan dos años después.

- ¿Y no se hace después? ¿No es obligatorio reducir consumos, por ejemplo?

- No. No hay ninguna condición, salvo las que tenemos que cumplir todos, como es la Ley de Arrendamiento Urbanos, no realquilarla a un tercero... Pero no tienen ni que ponerse en tratamiento de nada, ni tener éxito en ninguna terapia, ni conseguir un objetivo. Solo si lo quieren se les ofrecen todos los recursos.

- ¿Cómo reacciona el vecindario?

- Una de los requisitos es que las viviendas sean individuales y que estén dispersas, por ejemplo que no haya dos en la misma calle. No solo conseguimos no crear problemas, sino que pones a esa comunidad que antes era una barrera a trabajar a favor. Y lo que ocurre es que hay casos en que los vecinos acaban invitándoles a cenar en Nochebuena. Porque los problemas que se producen son los generales que se dan en cualquier portal. Y no estamos teniendo un porcentaje importante, más bien al revés. Suelen ser vecinos discretos, con muchas ganas de estar en sus casas, porque llevan mucho tiempo sin posibilidades de seguridad y recogimiento.

- Y solo se consigue con un techo.

- Hay una cuestión importante. En España, cada seis días muere una persona sin hogar en la calle, y cada dieciocho, lo hace como consecuencia de una agresión directa. El año pasado, en Donostia hubo dos casos. Eso el programa 'Housing First' lo erradica. Se pone el foco en el empleo para la inclusión. Pero para determinados colectivos, la vivienda es más efectiva y más rápida. La receta no es nueva. La institucionalización no ha funcionado para resolver ningún problema, pero todavía en el campo de personas sin hogar estamos en esa política y ahora empieza a desmontarse.

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