La justicia francesa investiga si la muerte de la marquesa de Moratalla fue por «homicidio involuntario»

La justicia francesa investiga si la muerte de la marquesa de Moratalla fue por «homicidio involuntario»

El fiscal adjunto de Baiona aprueba que se realice la autopsia a Soledad Cabeza de Vaca, fallecida en Baiona este miércoles

Beatriz Campuzano
BEATRIZ CAMPUZANO

«Homicidio involuntario». Eso es lo ha declarado ante el fiscal de Baiona el hijo mayor de la marquesa de Moratalla sobre la muerte de su madre, fallecida este pasado miércoles en la localidad vasco francesa. Desde el primer momento a Forester Labrouche, primogénito e hijo biológico, no le convenció la explicación que dieron los abogados de su hermano menor y adoptivo sobre la muerte de Soledad Cabeza de Vaca. Por eso solicitó el mismo miércoles que se le realizara la autopsia al cadáver de su madre alimentando sospechas hacia su hermano pequeño, Germán de la Cruz, de origen colombiano.

Este jueves se ha hecho público que la fiscalía de Baiona ha aceptado la petición del hijo biológico y ha abierto una investigación sobre la muerte de una de las aristócratas más ricas de España, tía segunda de Isabel Sartorius y descendiente del conquistador Álvar Núñez Cabeza de Vaca.

Según detalla la fiscalía, ha sido el propio Labrouche el que, «durante la petición de autopsia», en la audición presentó una «denuncia por homicidio involuntario». Sin tener ninguna información concreta, Labrouche sospecha que, en contra de lo que alega Germán de la Cruz, la marquesa «no recibió la atención que requería su estado de salud».

A raíz de la solicitud del hermano mayor, el fiscal Mariée ha abierto una investigación y ha aceptado «la autopsia del cuerpo de la marquesa». Una de las razones que le han llevado a Labrouche a requerir la autopsia ha sido, tal y como detallan sus abogados, que «su cliente se cuestiona sobre la prisa con la que se sacó al cuerpo de su madre de su casa para llevarlo al tanatorio de Baiona» la misma mañana de su fallecimiento.

Por su parte, el abogado del hijo adoptivo de la marquesa, Germán de la Cruz, ha manifestado que no tienen «palabras y lamentamos que no pueda respetar el período de duelo». Además, ha añadido que su cliente «no tiene nada que ocultar y solo quiere respetar la voluntad de su madre ».

La relación, casi inexistente, entre los dos hermanos se había tensado al máximo este pasado verano cuando Forester presentó una denuncia por el supuesto secuestro y abuso de confianza de su madre. Ahora, inmersos en una disputa en los tribunales por la herencia (que se estima en al menos 150 millones de euros), Forester Labrouche, de 65 años, y Germán de la Cruz, de 38 años, se encuentran en posiciones cada vez más alejadas. Será la Justicia francesa quien esclarezca las circunstancias de la muerte de la marquesa de Moratalla en el próximo capítulo de este culebrón que a buen seguro no será el último pues ambos hermanos estaban ya citados en los juzgados para el próximo mes de febrero.

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