Un pueblo de Guadalajara arregla su carretera sin ayuda de la Administración

Aspecto de uno de los baches de la carretera.
Aspecto de uno de los baches de la carretera.

Hace meses, el pescadero y el panadero dejaron de desplazarse a San Andrés del Congosto por el mal estado de la carretera

J. V. MUÑOZ-LACUNAToledo

"Si las administraciones no nos hacen caso, lo hacemos nosotros". Es lo que han decidido los vecinos de San Andrés del Congosto (Guadalajara), un pequeño pueblo de apenas cien habitantes, que llevan años denunciando la tercermundista situación de la carretera que les une con otras localidades de la comarca. Una vía mal asfaltada, estrecha y llena de baches. Los vecinos, hartos de la situación, han arreglado por su cuenta los baches. Una solución a corto plazo pues la vía necesita una actuación mayor.

El estado de la carretera era tan lamentable que en octubre del año pasado los repartidores que acudían al pueblo –en San Andrés del Congosto no hay tiendas- como el panadero o el pescadero y hasta la empresa de transporte de viajeros que paraba en sus calles se negaron a seguir desplazándose hasta este municipio.

"Estábamos aburridos y desesperados porque la carretera tiene una cantidad impresionante de baches y no se ha tocado desde hace años. Hemos pedido dos camiones de zahorra y nosotros mismos hemos tapado los baches más grandes", explica la alcaldesa, Concepción Trujillo, del PSOE.

Una vuelta de 60 kilómetros

Un parcheo provisional en una carretera de 10 kilómetros que conecta San Andrés del Congosto con la cabecera de la comarca, Jadraque, porque con el tránsito de vehículos y con la llegada del invierno la carretera volverá a ser un camino de cabras. Será entonces cuando los vecinos tendrán que conducir por una vía alternativa que les obligará a dar un rodeo de 60 kilómetros para llegar a Jadraque –allí tienen al médico y pueden coger el tren- si quieren evitar recorrer 10 kilómetros con riesgo de pinchazo o de sufrir alguna avería por el mal estado de la carretera.

La solución definitiva está en manos de las administraciones: la carretera es propiedad de la Confederación Hidrográfica del Tajo pero la Diputación Provincial se encarga de su mantenimiento. Además, la Junta de Castilla-La Mancha podría incluirla en su Programa de Desarrollo Rural.

"Lo que los vecinos han hecho de forma voluntaria es una solución temporal. Por eso pedimos que nos escuchen para poder circular por esta carretera con normalidad", lamenta la alcaldesa.

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