El predecesor vasco de Jack el Destripador

Juan Díaz de Garayo, conocido popularmente como el 'Sacamantecas', en una imagen de 1880/
Juan Díaz de Garayo, conocido popularmente como el 'Sacamantecas', en una imagen de 1880

Aunque el asesino londinense se ha llevado la fama, Vitoria vivió atemorizada durante una década por la presencia del 'Sacamantecas'. Entre 1870 y 1880 mató, violó y mutiló a seis mujeres, entre ellas una niña de 13 años

LARA OCHOA

Asesinó, violó y mutiló a seis mujeres alavesas entre 1870 y 1879. Sus primeras víctimas fueron prostitutas, pero fue el asesinato y violación de una niña de 13 años lo que conmocionó y atemorizó a la sociedad vitoriana de la época. Había un monstruo entre ellos. Un monstruo al que pudieron poner rostro diez años después de que cometiera su primer homicidio. Juan Díaz de Garayo fue el primer asesino en serie español y su patrón criminal recuerda al que casi dos décadas después en Londres llevaría la firma de Jack el Destripador.

Asfixiaba a sus víctimas hasta matarlas, las violaba y a algunas de ellas les sacó las vísceras y llegó incluso a abrirlas en canal. Estas atrocidades le valieron el apodo popular de 'Sacamantecas'. Juan Díaz de Garayo nació en la localidad alavesa de San Millán en 1821. Era hijo de campesinos, profesión que él también ejerció. De su primer matrimonio con Antonia Berrosteguieta, una viuda apodada 'la Zurrombona', heredó el apodo del 'Zurrombón'. Después llegarían tres enlaces más, pero el instinto asesino de Díaz de Garayo ya se había desatado a su medio siglo de vida.

Según recogen los escritos de la época, el 'Sacamantecas' cometió su primer asesinato el 2 de abril de 1870, tras haber enviudado por segunda vez. La víctima fue una prostituta con la que mantuvo una discusión por el precio del servicio. Volvió a actuar casi un años después, el 12 de marzo de 1871. Su segunda víctima fue otra prostituta con la que también discutió por dinero. La estranguló a 400 metros del lugar de su primer crimen.

El instinto asesino de Juan Díaz de Garayo se despertó de nuevo en verano de 1872. Una niña de 13 años se cruzó en el camino del 'Sacamantecas', quien “sin decirle una palabra, le echó la mano izquierda al cuello, la arrastró fuera de la carretera, a una de las acequias inmediatas" y la asfixió y agredió sexualmente. Así se recoge en los escritos de 1881 del cronista vitoriano Ricardo Becerro de Bengoa bajo el título 'El Sacamantecas, su retrato y sus crímenes, narración escrita con arreglo a todos los datos auténticos'. Al conocerse este crimen, "el terror empezó a cundir por la comarca y ni los padres ni los esposos permitieron que las mujeres se alejaran de los pueblos sin ir bien acompañadas", explicaba entonces el cronista.

Una semana después del asesinato de la menor, Díaz de Garayo volvió a actuar. La víctima fue una prostituta de 23 años a la que mató tras discutir por dinero. Tras estrangularla le clavó su propia horquilla en el corazón.

Durante un año, los crímenes pararon. Pero en 1873, Díaz de Garayo intentó, sin éxito, matar a otra fulana. Volvió a probar un año más tarde con una anciana, pero los gritos de la víctima le obligaron a darse a la fuga. Nada más se supo de este asesino en serie hasta 1876, cuando se produzco el hallazgo del cadáver de una mujer de 55 años que también había sido mutilada. El patrón criminal se correspondía con el del 'Sacamantecas', sin embargo, Díaz de Garayo siempre negó ante la justicia ser el responsable de este asesinato. Por eso, las crónicas de la época hablan de que, al igual que pasaría con Jack el Destripador, el 'Sacamantecas', también tuvo sus imitadores.

Pero la obra criminal del 'Sacamantecas' aún no había acabado. El 'Sacamantecas' mató a otra joven de 25 años, a la que causó graves heridas en pecho y vientre, y a una labradora de 52, a quien abrió en canal.

Las investigaciones y declaraciones de varios testigos permitieron detener a Juan Díaz de Garayo en 1880. Confesó seis asesinatos y cuatro tentativas y fue ejecutado a garrote vil en público en 1881

El 'Sacamantecas' mantuvo atemorizado a la capital alavesa y sus alrededores durante casi una década. Quizá por eso este historial criminal no ha pasado desapercibido para nuestra literatura, aunque no haya gozado mediáticamente de la popularidad del destripador londinense cuya identidad sigue siendo un misterio. Pío Baroja hace una breve mención al 'Sacamantecas' en la novela 'La familia de Errotacho' (1932), que sirvió de inspiración para que Tomás Salvador escribiera 'Cuerda de presos' (1954), que sería galardonada con el premio Nacional de Literatura. Recientemente el escritor donostiarra Ibón Martín ha recuperado la figura del asesino en serie alavés en su novela 'El Faro del Silencio' (2014), en la que reproduce en la Pasaia actual los atroces crímenes del 'Sacamantecas'.

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