«La pesadilla continúa en EE UU»

La persecución no envilece a los migrantes. Los terremotos que han asolado México han demostrado que la desgracia no mina la solidaridad de los indocumentados. «Los migrantes organizaron patrullas para ayudar a la población local». Algo que al cura le encoge el corazón, porque las poblaciones del sur han sido las más hostiles con los centroamericanos. «No les querían», dice este sacerdote, cuyo refugio a punto estuvo de ser incendiado en 2008 por agentes municipales. Los migrantes son explotados y sus mujeres violadas. Nadie los protege porque no dejan en el país ni un centavo. «Si llegan a EE UU, la pesadilla continúa. Allí tienen que pagar la deuda».

Fotos

Vídeos