«Era una persona afable y simpática, y jugaba muy bien al fútbol»

YOLANDA RUIZ DURANGO.

«Un mazazo». Amorebieta se quedó ayer en «estado de shock». No era para menos. Uno de sus vecinos, muy conocido y querido en la localidad, había fallecido de forma violenta mientras se divertía en Bilbao. La cena que Ibon Urrengoetxea compartía el viernes con sus compañeros de trabajo para despedir el año acabó en una auténtica tragedia de madrugada. Ayer por la mañana no se hablaba de otra cosa durante el poteo.

El alcalde de la localidad, Andoni Agirrebeitia, quien también le conocía personalmente, anunciaba poco después del mediodía que había sido convocada una junta de portavoces para el martes a primera hora de la mañana. En ella se pretende aprobar una declaración, en la que se incluirá la celebración esa misma tarde de una concentración, a la que anima a participar a toda la ciudadanía para mostrar su repulsa. A falta de concretar la hora, insinuó que con toda probabilidad será a las siete de la tarde.

El fútbol era una de las grandes pasiones de Ibon Urrengoetxea. Y, además, «destacaba como jugador», advirtieron varios aficionados. 'Urren', como se le conocía en los terrenos de juego, militó en varios conjuntos de Tercera División. Desfiló por el Bermeo, el Gernika, el Lemoa y también el Amorebieta, donde estuvo hasta 2004. Joseba Barrenetxea, quien presidía la Sociedad Deportiva Amorebieta mientras jugó, se mostraba «muy afectado» por la muerte del delantero.

Barrenetxea destacaba de 'Urren' que era «un tío muy reconocido y querido. Muy popular». De su faceta como futbolista, ensalzaba que tenía «mucha personalidad», era «bastante líder». Tras señalar que también «metía muchos goles», apostillaba que siempre se mantenía ajeno a cualquier conflicto. En esa misma línea se posicionaba el alcalde de la localidad. Andoni Agirrebeitia definía de «muy afable y simpático» a 'Urren', a quien siguió en su trayectoria futbolística. «La verdad es que jugaba muy bien», comentaba visiblemente dolido e impresionado por la brutal pérdida de este vecino de 43 años.

A pesar de que se casó con una gernikesa, con la que tenía un hijo de cinco años, seguía viviendo en su localidad natal. «No quiero ni pensar en lo que estará sufriendo su familia, su esposa y ese niño que queda huérfano de padre», comentaba el regidor zornotzarra. Agirrebeitia aseguró desconocer las circunstancias en las que se produjo la trágica muerte porque «la Ertzain-tza mantiene abierta la investigación».

En la localidad, sin embargo, ayer no se hablaba de otra cosa. Muchos zornotzarras maldecían la mala suerte que había tenido Ibon, «un tío cojonudo», de cruzarse con dos «personas innobles» mientras disfrutaba de una cena con sus compañeros de trabajo de la empresa Ilarduya de Amorebieta.

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