Sin perdón al crimen machista

Portada de la discordia en la 'biblia' de la progresía cultural. /DV
Portada de la discordia en la 'biblia' de la progresía cultural. / DV

Polémica en Francia por la reaparición mediática del cantante Bertrand Cantat, que en 2003 asesinó a la actriz Marie Trintignant

FERNANDO ITURRIBARRÍA

No hay perdón para la violencia machista. Feministas, gobernantes, intelectuales y artistas franceses se han indignado por la reaparición mediática del culpable por antonomasia de esa lacra en el país. Bertrand Cantat, cantante del grupo Noir Désir, mató a golpes a la actriz Marie Trintignant en Lituania en 2003. Esta semana acapara la portada de la revista 'Les Inrockuptibles' con motivo de la próxima publicación de su primer disco en solitario. La polémica es aún mayor que la suscitada en 2013 por su regreso con el grupo Détroit tras purgar una condena de ocho años, de los que pasó menos de la mitad en la cárcel.

'Cantat en su nombre', titula a toda plana el semanario, biblia de la progresía cultural, para escándalo de Marlène Schiappa, secretaria de Estado para la Igualdad entre Mujeres y Hombres. «¿Y en nombre de qué debemos aguantar la promoción de quien asesinó a Marie Trintignant a puñetazos?», se preguntó la integrante del Gobierno de Emmanuel Macron.

La socialista Laurence Rossignol, exministra de Derechos de las Mujeres, observó que el controvertido número ha salido a la venta acompañado de un disco con canciones, entre otros, del rapero Orelsan. Este autor fue juzgado por una letra en la que decía «vas a cerrar la boca, te voy a 'marietrintigner'». Condenado por incitación a la violencia contra las mujeres, el año pasado fue finalmente absuelto en nombre de la libertad de expresión.

El autor de la polémica entrevista defiende que el músico «ya ha rendido cuentas con la justicia»

«Me choca mucho esta indulgencia y esta complacencia con la violencia a las mujeres cuando los autores son poderosos o artistas», declaró Rossignol, que puso como ejemplo el caso del cineasta Roman Polanski. A su juicio, hay un «deber de discreción» y resulta «indecente ver que se hace muy rápido borrón y cuenta nueva».

El filósofo Raphaël Enthoven arremetió contra «una revista puntera que pone a un asesino en portada para subir las ventas y considera censores a quienes osan indignarse». «Han escupido a una muerta», clamó el padre del hijo de Carla Bruni, irritado por la entrevista en páginas interiores a Cantat en la que confiesa que pensó en suicidarse. «Es sensible, pero menos que a quien rompió la cabeza a puñetazos», le atacó.

El cineasta Mathieu Kassovitz también criticó la provocación de un semanario que pone en portada al «hp que mató a la hija de mi amigo con sus puños». La periodista feminista Nadia Daam realizó un montaje con el retrato del cantante y el informe de la autopsia de Trintignant. «No se brinda una atención compasiva al autor de un feminicidio cuando las víctimas jamás disfrutan de tanta compasión, escucha y exposición mediática», opinó al recodar que en Francia una mujer muere cada tres días a manos de sus parejas actuales o pasadas.

El autor de la entrevista alega que Cantat ya ha rendido cuentas con una justicia que «ofrece a un hombre una redención y el derecho a ejercer su antiguo oficio de músico». Pero la carrera del cantante se ve una y otra vez atrapada por el pasado. En 2011 ya tuvo que renunciar a acudir al festival de Aviñón por las presiones del actor Jean-Louis Trintignant, padre de su víctima.

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