Un paseo navideño por Baiona

La decoración de estas fechas da un plus de encanto a la siempre atractiva ciudad labortana

Un paseo navideño por Baiona
IGNACIO VILLAMERIEL

Dicen quienes llevan años visitando el mercado de Navidad de Baiona que ya no es lo que era. Aún así, siempre había oído hablar bien de él y no lo conocía, así que me parecía una buena excusa para pasar un fin de semana diferente de diciembre. Baiona es una ciudad relajada y libre de estrés, llena de bonitas casas de estilo vasco, con coloridas vigas y contraventanas de madera. La zona más pintoresca se encuentra a orillas del río Nive, donde las vistas se asemejan a un Amsterdam de estilo vasco. Es un buen lugar para desconectar y está a menos de una hora de la capital guipuzcoana. Aunque, efectivamente, el mercado de Navidad no sea nada del otro mundo, más allá de una noria gigante situada junto al Ayuntamiento y algunas casetas de madera donde comprar adornos y regalos.

Pero mercados navideños aparte, Baiona es hogar de chocolateros y del famoso ‘jambon’ de Bayona, cuya fama supera con creces a su sabor. Tras probar una tapa del típico embutido de Iparralde, quienes gusten de comer un buen jamón ibérico, pueden hacerlo en una tienda de Productos de Salamanca cercana a la Rue de Espagne. El chocolate, en cambio, sí que lo bordan. En la Rue Port Neuf está el atelier chocolatero Cazenave, donde por 9,3 euros se puede disfrutar de una buena jarra de este particular oro negro, acompañado con unas buenas tostadas con mantequilla casera y crema chantilly.

Aunque Baiona es técnicamente una ciudad, no posee el estrés que normalmente se relaciona con las ciudades sino que goza del ambiente de un pueblo grande, con la mayor parte de sus calles peatonalizadas y con una bonita iluminación navideña en esta época del año. El paseo a lo largo de la orilla del río Nive, que separa los dos barrios principales de la ciudad, Grand Bayonne (Bayona grande) y Petit Bayonne (Bayona pequeño), es especialmente bonito incluso aunque la lluvia no pare de caer.

En ese caso, uno puede visitar la catedral de Santa María, cuyas torres se pueden divisar desde muchos puntos de la ciudad. La construcción de esta catedral gótica comenzó en 1.213 pero no fue terminada hasta el siglo XVII. Además, al lado de la catedral se encuentra uno de los mayores claustros de Francia.

Si la lluvia no da tregua también se puede visitar el mercado cubierto de Bayona, llamado ‘Les Halles’. Este es el lugar perfecto para descubrir todos los productos locales que Bayona tiene para ofrecer. Además de carne, pescado, frutas y verduras, hay un par de panaderías donde probar el sabroso pastel vasco (gâteau basque, en francés). El mercado y sus alrededores están especialmente animados los sábados, cuando productores locales y comerciantes de ropa se reúnen para celebrar el mercado semanal al aire libre. Aprovechando esa inercia, los bares cercanos se llenan de ambiente hasta bien entrada la noche. Los domingos ya son otro cantar, pero se pueden aprovechar para hacer las compras navideñas en Galerías Lafayette, por ejemplo, antes de volver a casa con las pilas cargadas.

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