PARAÍSOS DE ARENA EN MENORCA

De las aguas azul turquesa de Cala Macarella o Turqueta a la tierra rojiza de Pregonda, ocho arenales para desconectar en la isla

VIRGINIA MELCHOR
Cala Macarella
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Cala Macarella

Cala Macarella es una playa de postal. Situada en la costa sur de Menorca, su arena blanca contrasta con el agua azul turquesa y el verde paisaje de los pinares que la rodean. Cualidades que la convierten en una de las calas más frecuentadas de la isla balear, por lo que en verano conviene madrugar para visitarla. De lo contrario, encontraremos un cartel con la palabra 'full' (lleno) a mitad de camino que nos obligará a dar la vuelta. Situada a 15 kilómetros de Ciutadella, dispone de dos párkings: el primero está a 15 minutos andando del arenal y es gratuito; el segundo está a cinco minutos a pie y es de pago. En Macarella hay un socorrista, y un chiringuito en el que poder comer a precios razonables. Además, tiene una hermana pequeña que comparte sus encantos. De la propia Macarella sale un camino -a través de un acantilado- que lleva a Macarelleta. Solo tendrás que andar unos cinco minutos, más los que emplearás en sacar fotografías.

Cala Mitjana
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Cala Mitjana

Cala Mitjana comparte los encantos del resto de playas del sur. Y, además, tiene dos ventajas a tener en cuenta: amplia zona de baño y también de arena, es decir, aunque se llene de gente hay opción de encontrar un hueco para extender la toalla. Otra característica a su favor es que -aunque no ofrece ningún tipo de servicio- tiene una pequeña zona de picnic en la que poder comer a la sombra de los pinos. El parking se encuentra a unos diez minutos andando, pero los más animados pueden llegar a Mitjana caminando unos veinticinco desde Cala Galdana. Eso sí, tiene un inconveniente para los aficionados a tostarse: una hora y media antes de la puesta de sol ya está en sombra. Cala Mitjana también tiene una hermana pequeña, Mitjaneta, una minúscula cala sin apenas arena reservada para unos pocos afortunados.

Cala Binidalí
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Cala Binidalí

Cala Binidalí es un diminuto y desconocido paraíso de aguas turquesas y arena blanca escondido entre acantilados. Es menos conocida que las anteriores, por lo que es el lugar idóneo para quienes buscan relajarse alejados de la multitud. En la parte superior hay un párking gratuito y después solo hay que andar unos cinco minutos por un paseo habilitado con pendiente y barandilla. Una buena opción es darse un chapuzón en sus cristalinas aguas antes o después de visitar Binibèquer Vell, un turístico 'poblado' -construido en 1972 a modo de imitación de las antiguas casas de pescadores- que se encuentra a unos diez minutos en coche de la cala.

Cala Galdana
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Cala Galdana

Es una cala urbanizada bastante extensa, perfecta para quienes disfrutan paseando por la orilla. Además, es una de las mejores playas para niños de Menorca. Su estructura cerrada hace que no suela haber muchas olas, lo que la convierte en una piscina natural de aguas transparentes y poco profundas. Se trata de una cala muy turística situada junto a una gran urbanización con todo tipo de servicios, desde restaurantes hasta tiendas o supermercados. También dispone de una amplia oferta de actividades naúticas y de un parking gratuito cercano.

Cala Turqueta
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Cala Turqueta

Para muchos es la cala más bonita de Menorca. Y es que debe su nombre al color de sus aguas, que contrastan con la arena blanca y los pinos que la rodean. Eso sí, en verano conviene madrugar para visitarla, porque se llena muy rápido. Además, debido a su orientación, le llega la sombra un poco antes que al resto de playas. Si prefieres sol y vas por la tarde es aconsejable que extiendas tu toalla en el lado izquierdo de la cala -según miras al mar- para que puedas disfrutar de los últimos rayos. Al ser una cala virgen escondida entre pinos, hay que visitarla en coche y aparcar en un estacionamiento que se encuentra a unos 10 minutos andando. Y sí, hay chiringuito (está junto al parking).

Cala Pregonda
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Cala Pregonda

Es una de las calas más apreciadas por los menorquines, que destacan lo diferente que es respecto a las playas del sur. Situada en la zona norte, es distinta al resto por su arena, de color rojizo, y por los islotes que la protegen del oleaje. Solo se puede llegar a ella andando a partir del parking de Binimel·la o en barco. La caminata es de unos 30 minutos y no tiene sombra. Eso sí, merece la pena el esfuerzo porque es un paisaje de otro planeta y sentirás que acabas de pisar Marte. La pega es que en esta cala no hay ningún tipo de servicio, así que es conveniente llevar botella de agua y sombrilla. Tampoco hay que olvidar las gafas de bucear porque en los laterales de la playa se observa bastante variedad de peces.

Cala Binigaus
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Cala Binigaus

Es la playa virgen más extensa de la costa sur de Menorca. Y como el resto de calas de esta zona, destaca por su arena blanca y su agua azul turquesa. Para acceder a ella hay que dejar el coche en el aparcamiento de la playa de Santo Tomás y andar unos quince minutos. No hay servicios de ningún tipo en la cala, pero se pueden comer tapas a buen precio en el chiringuito 'Es Bruc', que se encuentra en la playa de Santo Tomás. En Binigaus se practica el nudismo.

Cala Presili
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Cala Presili

Cala Presili es una de esas perlas salvajes y vírgenes de visita obligada. Eso sí, no tiene nada que ver con el resto de playas del norte: su arena es blanca y fina en vez de roja, como en Cala Pregonda o Cavalleria. Desde el parking, la caminata es de casi un kilómetro, pero merece la pena. Es un lujo bañarse en su agua cristalina con el faro de Favàritx recortándose en el horizonte. Antes de llegar a cala Presili hay un desvío hacia cala Tortuga, a la que se llega caminando otro kilómetro más, lo que garantiza que haya menos gente que en la anterior. Ninguna de las dos dispone de servicios de ningún tipo, así que es conveniente ir provisto de lo necesario para disfrutar de un buen día de playa.

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