El 12% de las pacientes de atención primaria ha sufrido maltrato

El 12% de las pacientes de atención primaria ha sufrido maltrato

Desde Osakidetza creen importante «dotarse de protocolos adecuados» para aumentar la intervención ante estas situaciones

A. L. SAN SEBASTIÁN.

El 12% de las mujeres asignadas a cada especialista en Medicina Familiar y Comunitaria sufre o ha sufrido maltrato, según explicó ayer la especialista de Osakidetza Leonor Aurrekoetxea durante la XLV Semana de Humanidades de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao. La especialista advirtió no obstante de que «algunos estudios apuntan a cifras incluso mayores, que en algunos ámbitos podrían llegar hasta el 25%».

Según señaló, «la violencia disminuye la propia valoración como persona e induce a un menor cuidado personal, favoreciendo conductas perjudiciales: abuso de alcohol u otras drogas, tranquilizantes, tabaco, abandono en relación con la alimentación y el ejercicio». Añadió que entre las mujeres maltratadas se produce «un deterioro de la autoestima y las víctimas llegan a cuestionarse y a culparse», lo que da lugar a cuadros de ansiedad, depresión, trastornos de la alimentación o disfunciones sexuales.

Además, advirtió de que la situación se ve agravada «en muchas ocasiones» por la falta de recursos personales, el haber recibido «poca ayuda institucional» y por las «respuestas de evitación» por parte de familiares y amigos. La experta afirmó que las mujeres maltratadas acuden más a los servicios sanitarios que las que no lo son porque «sufren desde el principio» problemas psíquicos o físicos.

No obstante, admitió que, «en la mayoría de las ocasiones, los profesionales sanitarios no preguntan sobre el maltrato porque los síntomas son presentados como desligados de la situación vital que la mujer está viviendo ya que existen barreras psicológicas que dificultan que las mujeres hablen del tema». Por ello, incidió en la importancia de mejorar la formación y dotarse de «protocolos adecuados» para aumentar la capacidad de intervenir ante situaciones de maltrato. Asimismo, recomendó que, ante la detección de una situación de maltrato físico, es necesario «valorar el riesgo de la paciente, informarle de los servicios de asistencia y apoyo, y apuntar en la historia clínica el suceso».

En casos en que «la agresión no sea de riesgo inmediato», apeló a facilitar que la mujer «se encuentre cómoda, acogida y apoyada» y ofrecerle «un entorno de confidencialidad y seguimiento mediante citas programadas».

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