Oscar Pérez: «Los niños deben aprender a elegir los juguetes que realmente desean»

El psicólogo infantil y familiar Oscar Pérez advierte de que los «trucos rápidos» con niños «no funcionan». /USOZ
El psicólogo infantil y familiar Oscar Pérez advierte de que los «trucos rápidos» con niños «no funcionan». / USOZ

La casi inmediata llegada del Olentzero y los Reyes Magos lleva a plantearse a muchos padres la eterna cuestión: ¿Cuántos regalos debe recibir mi hijo?

Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJO

Si un niño no ha terminado de abrir un regalo y ya se está fijando en el siguiente, significa que «algo estamos haciendo mal». Elegir es renunciar y si además los pequeños lo hacen sin frustrarse, aún mejor. Esta es la máxima que se debe transmitir a los hijos según el psicólogo infantil donostiarra, Oscar Pérez. Aunque advierte de que llevarlo a cabo de forma repentina y puntual en Navidades «no sirve para nada».

- ¿Cómo se le hace entender a un niño que por mucho que sean magos, los Reyes o el Olentzero no pueden traer todo lo que a uno le apetezca?

- Es difícil. En primer lugar, hay que tener claro que se pueden dar recomendaciones, pero los consejos rápidos a la hora de hablar de niños no funcionan. Y por eso la Navidad debería ser buena fecha para detenerse y reflexionar. Dicho esto, la reacción de nuestro hijo al abrir un regalo nos puede dar una pista. Si vemos que está como Charlie y la Fábrica de Chocolate, lleno de ilusión, que sabe tolerar la frustración si no recibe el regalo que quiere o la cantidad de juguetes que él quiere, significa que hemos hecho un buen trabajo como padres, y que hemos conseguido no dar con el regalo perfecto, sino transmitir unos valores a través de él.

- No parece fácil, sobre todo en una época en la que se emiten anuncios de juguetes sin parar.

- En absoluto. Cada año generamos una expectativa superior al año pasado, lo que significa que la posibilidad de resultar decepcionados, frustrados o que no disfruten de lo que tienen es mayor. Si la expectativa es realista, su vida será más satisfactoria. Debemos enseñarles que tiene que haber una contención y que tienen que aprender a renunciar para elegir lo que realmente desean.

- Ha hablado del hijo que se ilusiona, pero ¿qué recomienda hacer con un niño que se frustra y enrabieta si no recibe lo que quiere?

- Eso ocurre, efectivamente, cuando hemos regalado, y por tanto, educado, mal. Pero en estos casos hay que hacer lo mismo, porque esos niños necesitan desarrollar esa capacidad de frustrarse. Pero insisto, la cuestión no es imponer una medida radical en Navidades, sino que debe haber una reflexión en los padres, que ellos también se pongan unos límites y sean coherentes entre los valores que quieren transmitir a su hijo y la materialización de los mismos a través de los regalos. Por eso no tenemos que ver qué juguete buscamos, sino qué queremos conseguir con ese juguete. Es un trabajo en el día a día.

- Pero es una cuestión que sobrepasa el límite familiar. En ocasiones, son los propios padres los que ceden al sentirse presionados de forma indirecta por el resto de padres.

- Si accedemos a eso con facilidad estamos haciendo dejación de nuestra responsabilidad. Aunque el niño quiera mucho un juguete tiene que aprender a aguantarse, y saber que cuando lo tenga, será además con unas condiciones de uso. Si lo hacemos bien, cuando nuestros hijos sean adultos sabrán resolver situaciones de mejor manera que el niño al que se le ha dado de todo. Y respecto a ese tipo de padres, lejos de dar envidia deberíamos afianzar nuestra postura al entender que no lo están haciendo bien.

«Sería un triunfo como sociedad que regalar un móvil antes de secundaria estuviera mal visto»

«Hay que tener en cuenta el carácter del niño. A uno tímido, no conviene hacerle regalos que le aislen»

«Educarles en no tener todo lo que piden debe ser un trabajo diario y no una medida aislada en Navidad»

- Hace años el regalo que todo niño quería eran las consolas y los videojuegos. Hoy, el ejemplo claro es el teléfono móvil. ¿Con qué edad es conveniente regalarlo?

- Antes de secundaria debería estar contraindicado, dejando al margen que se le regale el último modelo, cosa que es un error. Sería un triunfo como sociedad que regalar un móvil último modelo antes de Secundaria estuviera mal visto.

- ¿Cómo se gestiona la llegada del Olentzero, Papá Noel, los Reyes Magos, además del Ratoncito Pérez si al niño se le cae un diente en plenas fiestas?

- Todos queremos que el niño se emocione con nuestro regalo, pero como sociedad tenemos que hacer un esfuerzo de ser más racionales y ver lo que priorizamos. Si está su cumpleaños cerca, veremos a qué le damos mayor protagonismo. Si en la familia se celebran más los Reyes, se puede hacer un detallito pequeño en Olentzero, o al revés.

- Más allá de la cantidad, ¿qué tipo de regalos son más convenientes?

- El problema es que se asocia aprender con la escuela y con hacer un esfuerzo, cuando el aprendizaje tiene que ser lúdico y divertido. Eso lo podemos fomentar a través de la lectoescritura, o incluso a través de varios videojuegos en los que el niño aprende sin darse cuenta. Hay indicaciones de que la carta a los Reyes Magos debe tener cuatro regalos y cada uno debe tener una función: un libro, algo que necesiten, algo que realmente deseen y algo de ropa.

- ¿Sería conveniente tener en cuenta el carácter del niño a la hora de escoger el regalo?

- Definitivamente. Por ejemplo, para niños que son inseguros, muy apegados a sus padres o madres, deberíamos regalar juguetes que fomenten la socialización, el trabajo en equipo. Puede suceder que estemos contentos porque al niño le gusta leer, pero si le regalamos libros constantemente afianzamos su timidez y no le hacemos trabajar en las carencias que tiene. Lo mismo ocurre, si es muy retraído y se le regala una colección de videojuegos, no saldrá de su cuarto, y a ese chaval habría que limitarle las horas de juego individualistas.

- ¿En aquellos casos de niños con muy baja tolerancia a la frustración?

- En el caso de niños ansiosos, como es el perfil del niño emperador, todo lo que sea un descontrol en número de regalos favorece más esa ansiedad. Aunque no le vaya a gustar, es preciso contener el número de juguetes y frustrarle de manera adecuada. Si se trata de un chaval muy dominante y agresivo, escoger objetos que no sean muy dinámicos, que requieran el trabajo en grupo o esté relacionado con el deporte.

- Pero para eso, como dice, hace falta pararse a reflexionar.

-Cada padre y madre tiene que saber de qué pie cojea y no justificarse, sino que tiene que ser consciente de cómo es su hijo, algo que en gran parte es un reflejo de lo han hecho hasta el momento. En ese punto de pararse y pensar, verán qué tienen que compensar y qué tienen que rectificar. Pero vuelvo a insistir, no de manera específica únicamente en Navidades, si no que debe ser un trabajo continuo y diario.

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