El obispo de Vitoria prohíbe ser catequista a un feligrés homosexual que quiere ser cura

Ruiz de Arcaute posa en una calle de Vitoria. / JESÚS ANDRADE

La Diócesis aduce que la retirada de responsabilidades en una parroquia no se debe a su condición sexual, sino a un escrito «difamatorio e injurioso» que Alfonso Ruiz de Arcaute publicó en las redes sociales

NURIA NUÑO Y ROSA CANCHO

Alfonso Ruiz de Arcaute tiene 50 años y reside en Vitoria. Hasta la semana pasada era monitor de Confirmación, miembro del Consejo Pastoral y de la Comisión de Liturgia de la parroquia de Santa Teresa de Jesús, en el barrio de Lakua; templo en el que, cuando se ausentaba el párroco titular, solía también presidir la celebración de la palabra ante su comunidad. El Obispado de Vitoria le ha obligado a dejar estas labores en una decisión que justifican en un escrito «difamatorio e injurioso» esencialmente contra el prelado Juan Carlos Elizalde que él se prestó a difundir en sus redes sociales, a pesar de no ser el autor del texto. La misiva, que era conocida en algunos círculos desde el pasado mes de julio, se atribuye a un sacerdote alavés muy crítico con la labor de Elizalde al frente de la Diócesis alavesa, a la que llegó en marzo de 2016. El caso, publicado ayer en la web Religion Digital, ha levantado polvareda entre la comunidad cristiana local.

Los desencuentros entre el obispo y Ruiz de Arcaute comenzaron hace un año. Cuando el feligrés estaba a punto de concluir sus estudios de Teología, le comunicó a Elizalde su deseo de ingresar en el Seminario al objeto de poder ordenarse como sacerdote. Ruiz de Arcaute es homosexual declarado y pidió al prelado vitoriano que mediara ante el Papa Francisco para que hiciera esto posible. Las leyes vaticanas prohíben el sacerdocio a los gais.

El feligrés alavés escribió una misiva que tenía como destinatario al Pontífice en la que le hablaba de su fe, «la llamada al sacerdocio que cada vez siente con más fuerza», así como de su compromiso eclesial con la comunidad, «pese a haber sido víctima de abusos sexuales» por parte de un religioso en su adolescencia. Ruiz de Arcaute confiaba que esa carta le despejase el camino al sacerdocio.

Según su relato, Elizalde le aseguró que la misiva había sido entregada durante una reunión que mantuvieron el pasado otoño. «Pero nunca he recibido respuesta», ha explicado Ruiz de Arcaute a EL CORREO. Esto hizo que en junio «yo volviera a mandar una carta al Papa, de la que aún no tengo respuesta». Ese escrito lo hizo también público en su cuenta de una red social. Una publicación religiosa digital se hizo eco de sus palabras. Su historia adquirió cierta notoriedad en círculos religiosos. Y fue, en ese momento, cuando, según asegura, un sacerdote alavés, ya jubilado, le hizo llegar un texto en el que se critican algunos nombramientos del nuevo obispo de Vitoria y de su entorno. Ruiz de Arcaute, que defiende «la libertad de expresión dentro de la Iglesia», decide publicar el texto, «sin juzgarlo» en su cuenta de Facebook.

«Grave daño a la comunidad»

Dos semanas después, el pasado miércoles, 30 de agosto, Ruiz de Arcaute recibe un aviso para reunirse con el párroco recién jubilado de Santa Teresa de Jesús y con el nuevo cura. «Fue entonces cuando me comunicaron que, por decisión del obispo, debía abandonar todas mis responsabilidades parroquiales», señala. Este veto trascendió el lunes y este martes la Diócesis de Vitoria ha emitido un comunicado en el que explica que «la retirada de responsabilidades parroquiales a don Alfonso Ruiz de Arcaute» se debe a que el feligrés se hizo público «en sus redes sociales un escrito anónimo, difamatorio e injurioso contra el Obispo y otros miembros de la comunidad diocesana. Lo hace de manera extensa a través de argumentos contrarios a la verdad y descalificaciones, relacionados con las decisiones tomadas por el Obispo de cara a los nombramientos de cargos para el nuevo curso».

A juicio de la Diócesis de Vitoria, este escrito ha causado «grave daño a la comunidad diocesana» y asegura que es el «único motivo» por el que el obispo Elizalde «decide retirar las responsabilidades parroquiales que don Alfonso ejercía en su parroquia».

Ruiz de Arcaute, que ha entregado las llaves de la parroquia, sospecha que «esta era una decisión tomada antes de la publicación de esa carta; un escrito que no es mío, ni lo juzgo ni asumo. Sólo lo publico porque siento que no todo el mundo se puede expresar libremente dentro de la Iglesia».

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