Una mujer contrata un sicario para matar a su marido, él se entera y con la ayuda del FBI fingen su muerte

Ramón Sosa y María, su esposa, quien pidió a un sicario que lo matara - Twitter @PA_real_life/
Ramón Sosa y María, su esposa, quien pidió a un sicario que lo matara - Twitter @PA_real_life

La mujer, mexicana, está ahora pagando una condena de 20 años en la cárcel de Texas

DV

Ramón Sosa y María se conocieron en Texas. Él, de origen puertoriqueño y ella, mexicano. Los dos hacen boxeo y kickboxing, compartían una pasión por el deporte y el baile, lo que hizo que se enamoraran en 2009.

Lulú, como le conocían a María, viajaba de manera frecuente a México ya que no tenía un visado para poder permanecer en Estados Unidos de manera legal, hasta que se casó con Ramón, quien es divorciado, tiene tres hijos y había abierto el gimnasio «Woodlands Boxing & Fitness».

Sobre su relación, Ramón dice que ella «era perfecta, hacía manicura, pedicura y masajes en los pies (...), sus amigos estaban celosos».

Todo estaba bien hasta que la relación empezó a decaer en el 2015, el negocio no estaba en su mejor momento y ella le pidió el divorcio. En el 2016, Lulú contactó a un hombre para pedirle que contratara alguien quien pudiera matar a Ramón, su marido. Ofreció 2000 dólares y la camioneta de él.

Con lo que Lulú no contaba era con que este hombre conocía a Ramón, a quien informó de lo que estaba sucediendo: su mujer quería matarle. «Yo lo conocía porque había sido su entrenador. Él había tenido algunos problemas en el pasado pero ya le dio un giro a su vida. » Le afirmó Sosa al Daily Mail. Agregó: «Al principio, cuando me llamó a decirme que quería hablar conmigo para decirme que alguien me quería matar, pensé que era en broma»

Ramón le dijo que la próxima vez que hablara con ella, llevara un micrófono y grabara todo lo conversado. Así fue y con las pruebas suficientes, denunciaron la situación.

A continuación, los dos fueron a la Comisaría del condado de Montgomery y le informaron a las autoridades que Ramón estaba en peligro. Fue así como el FBI entró en escena, ya que con ayuda de sus recursos, le pidieron a Ramón que dejara hacer unas fotos fingiendo que estaba muerto, con maquillaje como si hubiera recibido una bala en la cabeza y que entrara en un hotel por tres días sin comunicarse con nadie.

Con las fotos que evidenciaban la supuesta muerte de Ramón, el supuesto sicario, quien era realmente un agente del FBI fue a casa de Lulú para conocer su reacción cuando viera a su marido tirado en el suelo con una bala en la cabeza. Ella rió y en ese momento fue arrestada por las respectivas autoridades. Después de confesar el intento de asesinato, a María le esperan 20 años de prisión.

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