Un médico de otra órbita

El doctor Jorge Cartes, en su despacho de Madrid, muestra el primer emblema que diseñó. Fue para la misión STS-126. / JOSÉ RAMÓN LADRA
El doctor Jorge Cartes, en su despacho de Madrid, muestra el primer emblema que diseñó. Fue para la misión STS-126. / JOSÉ RAMÓN LADRA

Astronautas rusos y americanos viajan al espacio con los emblemas diseñados por el madrileño Jorge Cartes. «Ha sido un sueño hecho realidad»

SUSANA ZAMORA

Es 20 de julio de 1969. Son las ocho de la tarde en España. Jorge Cartes (Madrid, 1954) se sienta frente al televisor. Lleva todo el día nervioso. Ha tenido que acudir a casa de su abuela, tres pisos más abajo, para vivir algo histórico. «Mi padre era enemigo de la 'caja tonta'», recuerda Cartes. Neil Armstrong está a punto de poner un pie en la Luna y el hoy responsable del servicio médico del grupo VIPS asiste fascinado al acontecimiento.

En aquel momento sólo tiene 14 años, pero lleva mucho tiempo siguiendo con atención todas las noticias que sobre la carrera espacial norteamericana se publicaban en prensa y revistas especializadas. «En lugar de darme por el fútbol, me dio por estudiar cosas del espacio. Mis padres veían esta afición con cierta gracia y mis amigos me seguían la corriente, como diciendo 'éste está chalao'», rememora. Hoy, lleva a gala haber diseñado gratuitamente 22 emblemas para otras tantas misiones de las agencias espaciales norteamericana (NASA) y rusa (Roscosmos) y que han lucido en sus trajes un centenar de astronautas. «Un sueño de niño hecho realidad. Es lo más cerca que he podido estar de esa quimera de ser astronauta», confiesa. Aquello era algo que se escapaba a sus posibilidades. «No era un hacha precisamente en matemáticas ni en inglés», asegura. Por eso, la vida le llevó por otros derroteros profesionales y se hizo médico.

Pero su pasión no la abandonó nunca. Fue a más. Empezó a coleccionar los emblemas oficiales de tela (en inglés, 'patches') que llevan los astronautas en cada vuelo espacial gracias a los contactos que le facilitó una prima suya, casada con un profesor de la Universidad de Princeton, que vivía en Nueva Jersey. «Cuando localizaron la casa comercial que los vendía en Houston, me regalaron todos los 'patches' que se habían hecho hasta la fecha; desde la misión 'Géminis' hasta el 'Apolo 10'». Aquello sólo acababa de empezar. Actualmente, el despacho que Cartes tiene en su domicilio madrileño está literalmente empapelado cronológicamente con el medio millar de emblemas que ha ido reuniendo estos años de todas las misiones. No le falta ninguno. «Algunos los tengo guardados, porque un día mi mujer me dijo: 'O los emblemas o yo'».

Cartes tiene en casa una colección de medio millar de logotipos

Al coleccionismo le siguió lo que él tilda de un «golpe de suerte», cuando en 2008, en un foro de «entusiastas del espacio», entabló amistad con Tim Gagnon, uno de los responsables de CollectSpace.com, una web especializada en misiones espaciales con contactos en la NASA. «Una vez mostré mi entusiasmo por uno de los emblemas y felicité al autor. Era Tim. Le dije que me hubiera encantado haber hecho lo que él y, sin esperármelo, se comprometió conmigo a hacer el siguiente emblema a medias. Desde entonces, no hemos parado», relata Cartes.

Su primer proyecto llegó en noviembre de 2008 para la misión STS-126, que realizó el transbordador 'Endeavour' a la Estación Espacial Internacional para continuar con su construcción. Aunque la NASA tiene su propio equipo de diseñadores, son las tripulaciones las que contactan con Cartes y su socio para la realización de sus logotipos. Los hace en un programa de ordenador «antiquísimo», el Ulead, «pero es con el que yo me apaño; no sé dibujar a mano -confía-. Lo normal es que nos planteen una idea de lo que quieren o modifiquen una propuesta nuestra». Tras acabarlo, lo remiten a la NASA, aunque, para sorpresa de Cartes, «una vez fueron incapaces de abrir un archivo comprimido que les envié con unos dibujos porque no tenían el programa», recuerda incrédulo.

Líneas rojas

Aquel primer trabajo, asegura, no fue demasiado complicado. «En realidad, en todas estas misiones terrestres hay poco con lo que jugar: son lo mismos conceptos con otros colores y perspectivas», explica. Sin embargo, Cartes precisa que hay líneas rojas que no pueden traspasar: «Desde que falló el 'Apolo 13', cuyo emblema eran tres caballos alados, los rusos no consienten usar este animal, ni tampoco los bordes en negro. Sin embargo, a los americanos les encanta que usemos los tres colores de su bandera».

Cada tres meses hay un vuelo 'Soyuz' que sale al espacio con un emblema distinto. «Desde que, hace tres años, EE UU dejara en tierra sus transbordadores, Rusia es la única que posibilita las misiones al exterior», explica. Ahora que el presidente Trump ha anunciado que quiere volver a mandar al hombre a la Luna, a Cartes no sólo le cae más «simpático», sino que vuelve a soñar como cuando era niño: «Ojalá los astronautas de esa misión llevaran un emblema mío; no es imposible, pero sí lo veo difícil», admite.

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