El matrimonio octogenario de Bilbao murió a golpes y cuchilladas

La funeraria traslada uno de los cadáveres/Luis Calabor
La funeraria traslada uno de los cadáveres / Luis Calabor

El domicilio estaba revuelto, por lo que los investigadores barajan el robo como principal hipótesis

AINHOA DE LAS HERAS

Bilbao se estremeció ayer con un nuevo suceso, un doble asesinato en el barrio de Otxarkoaga, después de tres semanas con el corazón encogido hasta la resolución del homicidio de Ibon Urrengoetxea, 'Urren', en el centro de la ciudad. Un matrimonio mayor, Lucía y Rafael, ambos de 87 años, fueron encontrados muertos «con golpes en la cabeza» en su domicilio del número 16 de la calle Zizeruena, según confirmó un portavoz del Departamento de Seguridad. Otras fuentes cercanas a la investigación apuntaban también a que los cuerpos presentaban heridas de arma blanca. La autopsia que se les practicará hoy en el Instituto vasco de Medicina Legal de Bilbao aclarará las causas de la muerte.

La pareja había faltado a una cita médica por la mañana, por lo que su hija, muy pendiente siempre de sus padres, especialmente tras una reciente intervención quirúrgica, les llamó por teléfono. No contestaban. Fue el yerno quien, alarmado por la falta de noticias, se presentó en la vivienda, ubicada junto al mercado de abastos del barrio, conocido como 'El chino', y descubrió a sus suegros muertos. La mujer yacía en el pasillo de la vivienda y el hombre, en una habitación.

El familiar, muy afectado por la escena, pidió ayuda a la vecina de enfrente, quien a su vez llamó a la Policía Municipal de Bilbao, cuyas patrullas fueron las primeras en acudir al lugar. Al tratarse de un doble crimen, la Ertzaintza asumió de inmediato la investigación del caso. El piso estaba revuelto, con los cajones sacados y todo por el suelo, por lo que la primera teoría que barajaron los investigadores fue la del robo. Por el momento, sin embargo, no se descarta ninguna otra hipótesis. En la escalera y en un pasamanos del portal se encontraron restos de sangre.

Los vecinos del inmueble, de seis pisos, no escucharon ruidos extraños que les hicieran sospechar lo que estaba sucediendo en el segundo. «Y en estos pisos se oye todo», advertía el vecino de abajo. «La rabia que tengo es por no haber escuchado nada y haber podido subir a defenderles, siento mucha impotencia. Ojalá les encuentren pronto», confesaba.

Por la puerta o por la ventana

«Son gente muy discreta, 'recogidita', de salir a hacer cuatro recados y enseguida a casa, gente normal. Es de película de terror, mi madre esta noche no se queda sola en casa», aseguraba la hija de otra de las residentes, que conocía al matrimonio «de toda la vida». «Parece mentira, no te puedes creer que le hagan esto a personas tan mayores», se dolía..

«Son gente muy discreta, 'recogidita', de salir a hacer cuatro recados y pronto a casa», dice una vecina

La hija de la pareja les había telefoneado la noche anterior para ver cómo estaban, por lo que el doble crimen debió de cometerse entre la madrugada y la mañana de ayer. Otra de las incógnitas que tratan de resolver los investigadores es por dónde entraron a la vivienda el o los agresores. ¿Les abrieron la puerta o entraron por alguna ventana? «El portal siempre está cerrado a cal y canto», advierten los vecinos. Cuando fue hallada muerta, la mujer llevaba puesto un camisón, por lo que es posible que se encontraran en la cama.

El lugar se fue llenando de agentes de la Ertzaintza -patrulleros y especialistas de Policía Científica e investigación criminal- y la Policía Municipal, y también de curiosos y periodistas. Los policías rastrearon los contenedores del entorno en busca de evidencias o armas. Forenses y otros miembros de la comitiva judicial también estuvieron en la escena del doble crimen. Por parte del Ayuntamiento de Bilbao acudió al lugar el concejal de Seguridad Ciudadana, Tomás del Hierro, a interesarse por las indagaciones.

Se vivieron escenas de gran dolor entre los familiares. «¡Les han matado. Ya no puedo con mi vida!», lloraba uno de los allegados, muy afectados por la pérdida traumática de sus seres queridos. Sobre las siete de la tarde, una vez que se decretó el levantamiento de los cadáveres, estos fueron trasladados en un vehículo funerario hasta el Palacio de Justicia de Bilbao.

El suceso conmocionó a los vecinos de un barrio humilde y trabajador como Otxarkoaga. El matrimonio, originario de Zamora, vivía aquí desde hace más de 50 años. Él llevaba mucho tiempo jubilado, pero se mantenía activo, y la mujer atendía la casa. «Lo único que han hecho toda la vida es trabajar».

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