Las 'letales' olas de calor del futuro

Un reciente estudio de la revista Nature alerta de las consecuencias del incremento de la temperatura media de la Tierra año tras año

Lara Ochoa
LARA OCHOA

Actualmente un 30% de la población mundial está expuesta a olas de calor letales, aquellas que directa o indirectamente pueden causar la muerte, durante al menos 20 días al año. Según un reciente estudio de la revista Nature, la contaminación y las emisiones de CO2 elevarán ese porcentaje al 74% en 2100.

En el estudio se han investigado las olas de calor mortales desde 1980 hasta 2014 y han logrado establecer el umbral al partir del cual las circunstancias climáticas se vuelven mortales para el ser humano. Según recogen los investigadores de la Universidad de Hawai, el ser humano necesita mantener una temperatura corporal de en torno a 36 grados para sobrevivir y concluyen que una combinación de humedad y una temperatura del aire de 35 grados a la sombra durante más de seis horas continuadas es el límite al partir del cual una persona ya no es capaz de mantener su temperatura corporal y por lo tanto corre el riesgo de morir.

La contaminación hará que en 2100 el 74% de la población mundial esté expuesta a olas de calor potencialmente mortales

Es lo que ocurrió en 2003 en España. La ola de calor de julio y agosto de ese año causó, directa o indirectamente, 13.000 muertes, según datos del INE. El incremento de las defunciones durante el verano de 2003 fue del 15,2% para el total nacional; un 11,3% más en el caso de Euskadi, y afectó sobre todo a los mayores de 70 años. El estudio también recoge la ola de calor que causó la muerte a 10.000 personas en Moscú en 2010. En total, se han analizado 783 casos de 36 países de aumento de mortalidad relacionada con el calor en los últimos 40 años.

La reciente investigación vuelve a dar la voz de alarma en torno a los riesgos del cambio climático. De hecho, concluye que incluso con un «drástico descenso» de las emisiones, la tasa de población mundial expuesta a olas de calor letales sería del 48% en 2100.

Camilo Mora, uno de los investigadores, explica en una entrevista concedida a El País que «lo más importante es prevenir nuevas olas de calor. Tenemos que consumir menos, emitir menos gases de efecto invernaderos y plantar árboles para refrescar las ciudades». Porque, concluye, que las opciones actuales del ser humano para afrontar las olas de calor son «entre malas o terribles».

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