Dos lesbianas que no querían ser 'el novio y la novia'

Dos lesbianas que no querían ser 'el novio y la novia'

Un juez del Registro Civil de Granada modifica el formulario para contraer matrimonio, que sólo aludía a parejas heterosexuales

CARLOS MORÁN

En 2005, el Congreso de los Diputados aprobó la ley que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo. La norma, muy criticada y combatida por los sectores más conservadores de la sociedad española, se asentó tras una larga temporada de manifestaciones y proclamas que reclamaban su derogación. Pero sobrevivió y, en 2011, el Tribunal Constitucional dio su respaldo definitivo a la baqueteada disposición legal.

Pero, seguramente, el hito fundamental para la consolidación de los enlaces gays fue que algunos miembros del PP -que, salvo contadas excepciones- lo habían denostado, comenzaron a hacer uso de él. Así las cosas, ya prácticamente nadie cuestiona un derecho civil que, por otra parte, se ha extendido por numerosos países después de que España diera el paso.

Sin embargo, los principales beneficiarios de la ley, los homosexuales, están constantemente en guardia para preservar un precepto que han convertido en una bandera de normalidad.

Y es precisamente aquí donde empieza la historia de Estrella y Rocío (no son sus verdaderos nombres), dos lesbianas granadinas que habían decidido casarse y se acercaron hasta el Registro Civil de la capital para informarse de los trámites a seguir. En este sentido, en dicha dependencia facilitaron a la pareja un documento con los requisitos e instrucciones para convertirse en mujer y mujer. Todo perfecto, salvó un detalle: el papel en cuestión iba encabezado con la siguiente frase: «Han de comparecer el novio y la novia juntos...». Y claro, ellas eran dos novias. Entonces, se pusieron en contacto con el Ayuntamiento de Granada, y más concretamente con Jemi Sánchez, la concejala de Derechos Sociales del Consistorio, par ver si la autoridad municipal «podía hacer algo» para subsanar el tema. «En el documento, pone que el novio y la novia, pero en este caso somos dos chicas las que queremos contraer matrimonio; creo que una ciudad como Granada debe ser pionera en este tema, y si lo hacemos cambiando pequeños gestos, lo seremos», solicitaron al Ayuntamiento.

Poco después, era el Consistorio el que transmitía la inquietud de la pareja a la Justicia. Pues bien, la petición de las mujeres ha surtido efecto. Santiago Ibáñez Molinero, el magistrado encargado del Registro Civil de Granada, en aras de lograr la «integración y visibilidad de toda la ciudadanía», ha aceptado dar una nueva redacción al documento, que ya no habla del novio y la novia, sino de los contrayentes. «Por el presente escrito damos contestación a su comunicación (...) en relación con el texto de los documentos informativos entregados en este Registro Civil relativos a los requisitos para el matrimonio. ( ... ) Se nos instaba a la modificación de tales documentos (...) con el fin de lograr la integración y visibilidad de toda la ciudadanía. En particular se apuntaba a las referencias al 'novio y la novia' (...) Agradecemos dichas indicaciones y les comunicarnos que ya se ha procedido a la rectificación».

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