¿Cómo se legisla para ganar años de vida?

¿Cómo se legisla para ganar años de vida?
JOSÉ IGNACIO UNANUE

Un estudio sobre la legislación frente al tabaquismo y la seguridad vial muestra que «las leyes parciales tuvieron un efecto débil, solo la restricción total funcionó». Las medidas implantadas entre los años 2000 y 2015 contribuyeron a reducir un 37% las enfermedades asociadas a esos dos comportamientos no saludables

Arantxa Aldaz
ARANTXA ALDAZSan Sebastián.

Las leyes sobre salud pública funcionan. Pero cuanto más restrictivas, más eficaces. Así lo demuestra un estudio firmado por Jaime Pinilla, profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Bajo el título ‘¿Cómo legislar para promover la salud pública?’, publicado por el Observatorio Social La Caixa, el investigador ha analizado las medidas legislativas aprobadas en España entres los años 2000 y 2015 frente al tabaquismo y la seguridad vial. Tal y como expone en el estudio, se trata de dos comportamientos no saludables que provocan enfermedades evitables, además de costes económicos muy elevados. La conclusión es que las leyes aprobadas entre 2000 y 2015 han tenido mucho que ver en que las dolencias derivadas del tabaquismo y de la conducción temeraria se redujeran un 37% en ese periodo de tiempo. En total, se dejaron de perder 1.400 años de vida ajustados por discapacidad (un año de vida en plena salud) por cada 100.000 habitantes.

Ahora bien, no todas las medidas tuvieron la misma eficacia. Frente a la regulación parcial (en el caso del tabaco, por ejemplo, se empezó permitiendo fumar en espacios habilitados dentro de los bares de mayor superficie), fue la prohibición total del humo en estos recintos el que tuvo el efecto inmediato en una reducción y en el abandono del consumo en muchos fumadores, sostiene la investigación. También se comprueba cómo los efectos del permiso por puntos en la mortalidad por accidentes de tráfico solo se hicieron notar con la reforma del Código Penal de 2007, cuando se endurecieron los castigos por infracciones muy graves.

El investigador constata que el tabaquismo y la conducción temeraria o bajo los efectos del alcohol y las drogas eran responsables directos de la pérdida de salud de muchas enfermedades: un 14% y un 3,41% del total de años de vida de calidad perdidos en el año 2000, respectivamente. Por enfermedades, el tabaquismo era responsable, en el año 2000, del 43,55% de los años perdidos por enfermedad respiratoria crónica, un 31,19% por cáncer y un 19,65% por enfermedad cardiovascular. En el caso de la conducción temeraria o bajo los efectos del alcohol y las drogas, esta fue responsable del 70% de los años perdidos por lesiones en accidentes de tráfico.

El propósito del trabajo es comparar el diferente impacto de las medidas legislativas adoptadas entre los años 2000 y 2015, iniciativas que van desde el control parcial a la restricción total. «Se trata de comparar, por lo tanto, empujones frente a restricciones».

Con respecto al tabaco, la prohibición parcial aprobada con la Ley 28/2005 no tiene un efecto significativo en el descenso de la venta de cigarrillos, una tendencia en la que también influyen otras variables como los picos estacionales (se vende más en verano, por ejemplo), o el precio (cuanto más caro, menos ventas). Fue la entrada en vigor de la prohibición total del tabaco en lugares públicos cerrados, como bares y establecimientos hoteleros, con la Ley 42/2010 la que sí muestra un impacto claro. Las ventas de cigarrillos cayeron un 9,41% por su efecto.

En relación con el posible efecto de las leyes sobre seguridad vial, el informe muestra cómo la entrada en vigor del carné por puntos no tiene ningún efecto sobre la tendencia. Los cambios aparecen con la reforma del Código Penal que entró en vigor en diciembre de 2007 y que introdujo severos castigos para los conductores temerarios, cuando antes solo merecían una sanción administrativa. Este endurecimiento legal provocó una reducción brusca en la mortalidad por accidentes de tráfico.

El autor concluye que la experiencia legislativa sobre el tabaquismo y la conducción temeraria demuestra que las políticas basadas en «empujones» no son suficientes para reducir las conductas de riesgo, porque no supusieron un incentivo para que el individuo cambiara de actitud. Solo cuando se endurecieron las leyes empezó a vislumbrarse otro comportamiento. «Las leyes parciales tuvieron un efecto débil, solo la restricción total funcionó».

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