Javier Bardem contra el plástico

Javier Bardem habla con los 'pescadores' de plástico contratados por una firma de gafas de sol. / EFE
Javier Bardem habla con los 'pescadores' de plástico contratados por una firma de gafas de sol. / EFE

El actor cede su imagen a una firma que fabrica gafas de sol con material recuperado del mar por pescadores

L. A. G.

Cada año acaban en los mares montañas de plástico. Entre 5 y 19 millones de toneladas. Aunque toda esa basura resulte a primera vista casi invisible en la inmensidad del océano, está ahí. Más de un millar de tortugas mueren cada año enredadas en ella, hace que aumente el riesgo de enfermedades en los corales y acaba en nuestras mesas en forma de microplásticos tragados por los peces que nos comemos. Javier Bardem comprobó ayer en Girona las dimensiones reales de un problema.

«Hemos estado un par de horas en el mar, han tirado la red y ha salido de todo, desde balones hasta tuberías, banderines, botellas, pelotas de golf y redes viejas que tardan 300 años en descomponerse», contó a Efe en el puerto de Blanes al bajarse de un barco que 'pesca' plástico para Sea2See, una empresa que hace con él gafas de sol y a la que el actor ha prestado su imagen.

La colaboración de Bardem con la firma, radicada en Barcelona y dirigida por el belga François van den Abeele, tiene su origen en que es embajador de The Chivas Venture, un concurso que premia 'startups' que tengan «un impacto positivo en la vida de los demás» y que en España ganó el año pasado Sea2See.

El intérprete recordó a pie de barco que, si no hiciéramos nada y al ritmo actual de producción de residuos, a mediados de siglo podría flotar en los mares más plástico que peces. «Todo viene plastificado. Lo hay de un solo uso que es innecesario y esa es la sociedad en la que vivimos. Pero tenemos que pensar cómo reconducir eso porque, como lo estamos haciendo, no funciona. Estamos generando toneladas de material inservible que es muy tóxico. Los peces lo están devorando y los hay que no se están reproduciendo ni creciendo», dijo el oscarizado actor.

En muchos supermercados españoles se venden, por ejemplo, verduras y frutas -manzanas, tomates y hasta cocos- envueltos innecesariamente en un plástico que en casa va automáticamente a la basura. Bardem es un sufridor de ese contrasentido que lleva a proteger artificialmente lo que ya viene protegido naturalmente. «Es ridículo. No quiero ese empaquetado. Quiero solo manzanas. Poder pesarlas y meterlas en una bolsa normal, no de plástico».

Mancha de 79.000 toneladas

Van den Abeele, que ayer estuvo en Blanes acompañando a la estrella de Hollywood, vende gafas de sol hechas con plástico sacado de los mares. Su compañía trabaja con pescadores de una treintena de pueblos catalanes que recogen una media de una tonelada de plástico al día. «Esa cantidad es poca», dijo ayer el empresario ante unos asombrados periodistas. Y es que, solo en una de las cinco grandes concentraciones de plástico que hay en los mares del mundo -la gran mancha de basura del pacífico, que flota entre California y Hawai-, se calcula que flotan unas 79.000 toneladas de ese material. Materia prima no le falta el empresario belga, que hace poco compró 25 toneladas de plástico en Francia y que, al parecer, ha empezado a recibir llamadas desde puertos del Cantábrico. «Ven que hay residuos por todas parte», dice Van den Abeele.

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