«Otro insulto, otro puñetazo...», cuentos para denunciar el bullying

«Otro insulto, otro puñetazo...», cuentos para denunciar el bullying

Un concurso de relatos reúne cientos de testimonios sobre el acoso de chicos y chicas entre los 8 y los 22 años

MARTÍN IBARROLA

«Podría inventar un cuento o escribir una metáfora, pero no tendría nada que ver con la realidad que viví. Por eso en este relato voy a hablaros de mí y sobre cómo afectó el bullying a mi vida». Es el comienzo de uno de los muchos testimonios (ficticios o no) que han recibido en los últimos días los organizadores del Fair Saturday. Este año decidieron convocar un concurso de relatos y dibujos alrededor del acoso escolar para alumnos entre 8 y 22 años.

Después de haber recibido alrededor de 500 de una decena de centros vizcaínos, se confiesan «abrumados» por las lecturas. «Esto es diferente a cualquier campaña antibullying. Hemos creado un vínculo con las personas que viven más de cerca este problema. Hablan de la culpa, la vergüenza, el miedo, la amistad, la impotencia del padre, la ignorancia del profesor o incluso la lógica del acosador», se sorprenden. El plazo acabó ayer y en diciembre se anunciarán los 15 finalistas, con cuyos trabajos se publicará un libro. Cada uno de los participantes debía elegir a qué organización humanitaria estaría destinado su premio.Ellos en ningún caso ganarán nada, salvo quizá la excusa para desahogarse o reflexionar.

«Otro día, otro insulto, otro puñetazo, otra colleja, mucho ruido, muchos gritos, muchas voces en mi cabeza diciendo: haz que termine ahora mismo, ya deberías estar muerto» 'Rutina en el infierno' (14 años)

«Desde que vi al chico nuevo entrar en clase, supe que los matones verían en él una oportunidad para divertirse. Tenía que convencerle para que contara su situación a un adulto de confianza» 'Un testigo' (15 años)

Con el compromiso de respetar el anonimato de los autores, este periódico ha tenido acceso a algunos de los escritos que concurren al concurso. La edad media de los participantes señala a una mayor implicación en los cursos de la ESO. Precisamente, los expertos indican que dos de cada tres casos de bullying se registran en la etapa más tardía de la Educación Secundaria, siendo más frecuentes entre los chicos. «Le tiraban papelitos en clase, le mojaban la mesa, se reían de ella cuando la encontraban en los pasillos, le metían mensajitos en la taquilla», describe el relato de una adolescente de 16 años.Las estadísticas sugieren que en estos comportamientos predomina el acoso verbal y la marginación. La agresión física alcanzó el año pasado en Euskadi a 19 víctimas. Que se sepa.

Una chica de 14 años imagina a una adolescente que se confiesa homosexualy comienza a sufrir ciberbullying. «Colgaron fotos mías con comentarios obscenos en Instagram, me enviaban mensajes horribles a través de whasapp y todos se atrevían a reírse de mi Facebook. ¿Es que no había nadie cuerdo capaz de parar esa horrible situación?», relata con una desesperación donde casi se adivina una vivencia real. Entre los relatos se repite el miedo a ser grabado con un teléfono móvil y convertirse en la diana de un vídeo viral.

«Hay una chica nueva. No me gusta. (...) Se ha sentado con el ‘rubio’ en el bus y se han estado riendo todo el rato. Le he cortado el pelo mientras dormía. Cómo ha llorado, hacía tiempo que no me reía tanto...» 'El acosador' (14 años)

«El acoso duró hasta que cumplí 17 años. Me encerré en casa, no tenía amigos, varias veces intenté suicidarme... A los 18 me diagnosticaron anorexia y a los 19 ingresé en la Unidad de trastornos alimenticios con 34 kilos y una altura de 150 centímetros» 'La secuelas' (20 años)

Otra autora de 16 años denuncia la indiferencia y el silencio de los compañeros mientras unas chicas insultan a una víctima a su oído. «¡Gorda!, que nadie te quiere», «¡Pringada!, que no tienes amigos». Son escenas que ocurren en los pasillos del instituto o entre los pupitres de las clases, con la complicidad de quienes miran a otro lado. «Todas esas palabras nunca obtienen respuesta. Ella sigue mirando a la pizarra como si no hubiera pasado nada».

El tiburón salva a su amiga raya de las pirañas (11 años).
El tiburón salva a su amiga raya de las pirañas (11 años).

Un participante describe con apenas 13 años una situación tristemente conocida. «Hoy es un día más en este mundo infernal. No son ni las diez de la mañana y ya me han hecho beber del retrete por culpa de los matones de siempre. La peor parte es a la hora de comer, ya que me quitan la comida, tirándome al suelo y, obviamente, me voy del comedor con hambre. En clase me tiran habitualmente bolitas de papel y me insultan. En el recreo me quedo en una esquina solo. A veces vienen los matones y me pegan». Otra concursante lanza una reflexión como conclusión a su historia, en la que unos abusones acaban provocando la muerte del agredido. «Quienes insultan los defectos físicos es porque tienen defectos mentales. Se tarda solo un solo segundo llamar a una chica gorda y ella pasará toda la vida tratando de morir de hambre».

En contexto

121:
fueron los casos de bullying registrados en Euskadi el año pasado. 19 eran víctimas de agresiones físicas.
116111:
es el teléfono vasco al que llamar en caso de sufrir acoso o conocerlo.

En casi todas las historias, los adultos apenas intervienen en la trama hasta los últimos párrafos. Una madre encuentra insultos en el cuaderno de su hija, un amigo confiesa lo sucedido a la policía, un alumno que sufre acoso rompe a llorar frente al profesor... La complicidad entre los adolescentes se vuelve trascendental en muchas historias. Un escritor precoz de 13 años lo resume al comienzo de su cuento. «Érase una vez un niño gordito, bajito y tímido que solo quería hacer amigos, pero le resultaba muy difícil».

«En más de un 90% de los acosos los compañeros lo saben»

El colegio Alazne, de Barakaldo, ha iniciado un programa de prevención contra el bullying que trata de garantizar que los alumnos cuenten con otro compañero de su misma edad a quien acudir si sufren acoso. La iniciativa fue diseñada por el psicólogo educativo Andrés González y ya se ha implantado en 900 centros del país. «Las estadísticas dicen que docentes y padres se enteran de las situaciones de acoso en un 15% de ocasiones, pero los alumnos lo saben en más de un 90%», explica a este periódico.

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