Unas 'Imágenes de muerte' con retratos funerarios

Una exposición muestra en Valencia más de un centenar de fotografías originales post mortem realizadas entre 1840 y 2017

EUROPA PRESS

El Museu Valencià d'Etnologia expone por primera vez más de un centenar de fotografías originales post mortem encargadas por los familiares como "recuerdo familiar" para mantener viva la "memoria" de sus seres queridos.

Desde 1940 hasta la actualidad, la muestra 'Imágenes de muerte. Representaciones fotográficas de la muerte ritualizada' reúne instantáneas inéditas realizadas entre 1840 y 2017, aunque esta práctica, habitual en todo el mundo durante años, dejaron de ejercerla los fotógrafos profesionales en la década de los 80.

La exposición, que se podrá visitar hasta el mes de junio, recupera 80 fotografías independientes y tres álbumes, con un treintena de imágenes cada uno, procedentes de las colecciones privadas de José Huguet Chanzá, Javier Sánchez Portas, Julio José García Mena y de la propia comisaria de la muestra, Virginia de La Cruz Lichet.

En declaraciones a Europa Press Televisión, el responsable de exposiciones temporales del Museu Valencià d'Etnologia, Jose María Candela, ha señalado que "la exposición está centrada desde mediados del siglo IXX hasta los años 80 del siglo XX". Además, ha añadido que "es una tradición que se pierde en el tiempo", ya que en la actualidad "la muerte es un tabú y este tipo de fotografía no tiene ahora ningún sentido".

Con las guerras mundiales y la Guerra Civil Española, los fotógrafos profesionales dejaron de hacerlas. Ahora, la fotógrafa y psicóloga Norma Grau, que trabaja en Barcelona, intenta recuperar esta tradición para llevarla a los hospitales españoles. De hecho, la fotografía más reciente de la muestra es suya y data del 20 de febrero de este 2017. En la imagen, una madre y un padre sostienen en brazos y dan un último beso a su recién nacida ya muerta.

El recorrido expositivo se divide en 'El rechazo de la muerte: El difunto como vivo' que incluye retratos pictóricos de niños como si estuvieran vivos. Le sigue 'Buscando el último soplo de vida' con retratos que buscan representar la personalidad del difunto: con su libro de lectura, sus juguetes o su sillón favorito y el cuerpo sentado o recostado para dar apariencia de vida.

Aceptación de la muerte

El apartado 'Dormiciones, el eterno sueño contemplado' opta por una posición más natural, con el difunto sobre un sofá, cama o cuna, en posición de horizontalidad, y predomina una escenografía de color negro de fondo que contrasta con el blando del pequeño.

En 'La aceptación de la muerte: el difunto en su caja y la familia conmemorándolo' la muerte es aceptada y la representación pasa a tener una visión más cruda y terrenal. En este tránsito se incorporan elementos propios de la muerte como el ataúd.

Los 'Retratos de grupo: la solemnidad e imponencia del acto' abarcan el velatorio y en ocasiones el traslado al cementerio. Pretende mostrar el último retrato de familia con el difunto en el ataúd y los familiares rodeándolo. En la misma línea se encuadran 'El cortejo fúnebre: narración del día de la muerte' como reportaje del día del entierro.

Como colofón, los 'Actos de conmemoración: el culto a la memoria' se erige como forma de "conservar en la memoria la imagen del ser querido" en espacios como sepulcros, lápidas o panteones.

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