Huelga en la Ertzaintza: así nos afectará

Agentes de la Ertzaintza regulan una retención de tráfico./LOBO ALTUNA
Agentes de la Ertzaintza regulan una retención de tráfico. / LOBO ALTUNA

Denuncian que el parque móvil es muy viejo y que la mitad de las furgonetas tiene 800.000 kilómetros

JAVIER PEÑALBA

Los agentes de la Unidad Territorial de Tráfico de la Ertzaintza han iniciado una huelga de 'bolígrafos caídos', y han decidido no sancionar las infracciones más leves, las administrativas, aquellas que no ponen en riesgo la seguridad vial. Lo hacen porque, afirman, que la situación en la que se encuentra la unidad es «gravísima». Sostienen que «el material con el que se ven obligados a trabajar no reúne las debidas condiciones y que, además, la formación que reciben los agentes que se van incorporando deja mucho que desear. No están suficientemente preparados», señala Aitor Otxoa, recientemente nombrado secretario territorial del sindicato Erne en Gipuzkoa, mayoritario en la Ertzaintza, y a la vez, responsable del área de Relaciones Sociales y Comunicación. Denuncian igualmente la sobrecarga de trabajo que soportan, dada la singularidad de la unidad, en la que la mitad de sus miembros se halla poco menos que de paso, en busca de un mejor destino.

La decisión de la huelga en la Ertzaintza fue adoptada hace más de una semana. La gota que colmó el vaso de los agentes fue una decisión del departamento, que rechazó la petición de que les fuera habilitada una dependencia en la sede de Oiartzun para poder secar sus uniformes aquellos días en los que llegan empapados por las adversas condiciones meteorológicas que han soportado durante su turno laboral. «Les dijeron que no había sala para secar la ropa, que ya tenían la taquilla y que con ella era suficiente. Pero todos sabemos que de un día para otro la ropa no se seca y menos dentro de una taquilla. En las instalaciones había un cuarto que podía haber sido utilizado para eso, pero les respondieron que no», explica el representante de Erne.

Esta negativa terminó por encender los ánimos de un colectivo que, según afirma, «está expuesto a un riesgo constante desde que se sale a la carretera». Desde entonces, los ertzainas destinados en la Unidad Territorial decidieron dejar de sancionar aquellas infracciones que tienen la consideración de administrativas; son las más leves. Las graves, y como tales se entienden aquellas que pueden poner en riesgo a los usuarios, seguirán siendo perseguidas con el mismo rigor. Los radares siguen igual de operativos.

No se multará por no utilizar el cinturón, fallos en documentos o en el sistema de iluminación

Con los infractores leves se llevará una labor más pedagógica y, por lo tanto, solo se les advertirá de la ilegalidad cometida. Entre las infracciones que no serán multadas se hallan, por ejemplo, la no utilización del cinturón de seguridad, la detección de errores en la documentación, el mal uso o fallos en los intermitentes y luces, e incluso el empleo del móvil «siempre que no se haya puesto en peligro la seguridad del resto de los usuarios de la red viaria», precisa Otxoa.

Parque móvil viejo

La huelga en la Ertzaintza se mantendrá hasta que las reivindicaciones que demandan los policías sean atendidas. Entre ellas se encuentra la renovación del parque móvil que lo califican no ya de viejo sino de «viejísimo». Indican en este sentido que disponen de trece furgonetas de las que la mitad cuenta con más de 800.000 kilómetros cada una y el resto más de 400.000. Hay, además, once motos y tienen todas más de 150.000 kilómetros. Las unidades de dos ruedas son «la mitad de las que tendría que haber» y aseguran que desde Álava les han sido cedidas cuatro, de forma que ahora hay quince, lejos de la treintena que había anteriormente. «Las motocicletas actuales no dan más de sí. Son reiteradas las roturas de las transmisiones que sufren y presentan problemas de suspensión, fallos de frenos que directa o indirectamente son los causantes de los diferentes accidentes sufridos durante su utilización».

De la misma manera, los agentes exigen que los vehículos se adecuen a la normativa europea en cuanto a visibilidad, al tiempo que exigen una iluminación interior adecuada, un espacio de trabajo y también un sistema de anclaje eficaz de todos los elementos que llevan en el interior, entre ellos el específico para la escopeta. «Si se ven obligados a efectuar una maniobra brusca, todo este material puede salir despedido y entrañaría un peligro para los agentes que viajan dentro de la furgoneta», afirma Otxoa.

En algunas instalaciones de pesaje de camiones hay «ratas y colonias de hormigas», denuncian

Demandan también que las unidades dispongan de un sistema que permita, en caso de emergencia, empujar vehículos accidentados o averiados con el fin de liberar la calzada y limitar el riesgo que se genera a los propios agentes y también al resto de los usuarios.

De igual forma, reclaman una modernización del material y la dotación de sistemas en vehículos con señales en las que se pueda leer 'Polizia', 'Sígame' o 'Accidente', así como actualizaciones de los sistemas de cobro y otras demandas complementarias como tablets o PDA para la elaboración de expedientes administrativos o informes de accidentes, «tal y como se está equipando al resto de policías que realizan funciones análogas», indica Aitor Otxoa.

Personal interino

El representante sindical afirma que la unidad guipuzcoana se ha convertido en «fondo de saco», en la que nunca se llegan a cubrir las plazas asignadas a la especialidad propia de Tráfico. Afirma que muchos agentes llegan obligados y otros, aunque lo hacen de forma voluntaria, no poseen la formación específica. «La mayoría llega con la idea de pasar un tiempo y buscarse otro destino. Se debe a que muchos son de Bizkaia y Álava y el objetivo que persiguen es trasladarse a su territorio. El departamento lo sabe y no les forma de manera específica. Sucede en otras unidades. En Investigación pasó lo mismo».

De esta forma, afirman que el 50% del personal es interino, «lo que significa que la mitad carece del curso de Seguridad Vial. De estos, además, un número significativo tampoco tiene el correspondiente permiso de conducción para motocicletas de la clase A. Y esto, en definitiva, genera una mayor carga de trabajo para el resto de los agentes».

Las fuentes de Erne sostienen que de los 205 agentes asignados a la unidad, actualmente la conforman 184, «de los que en próximas fechas habrá que descontar dos o tres más por diversos motivos». Por lo tanto, «parece comprensible que la dotación debería ser ampliada para adecuarse a la carga de trabajo».

Los agentes de Tráfico también denuncian las penosas condiciones de higiene y salubridad existentes en diversas áreas de pesaje de camiones. «En algunas de ellas hay hasta ratas y en otras hay colonias de hormigas. Resultan insalubres», indica.

Piden una modernización del mobiliario en estos espacios, ya que, según aseguran, «actualmente se surten del material sobrante o en desuso de las instalaciones de la Diputación». También reclaman que estos espacios sean dotados de sistemas informáticos «fiables y eficaces», a la vez que demandan que todos ellos sean equipados con un baño. «Con todo el dinero que se recauda en las básculas, la Diputación podía invertir un poco en adecentarlas. Están dejadas de la mano de Dios», concluye Otxoa.

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furgonetas tiene la Unidad de Tráfico de Gipuzkoa, de las de las que la mitad cuentan con más de 800.000 kilómetros y el resto más de 400.000. Hay, además, once motos y tienen todas más de 150.000 kilómetros. Ahora tienen un total de 15 motocicletas cuando han llegado a tener 30.

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