«Una generación que flota ante la debilidad de las oportunidades»

S. G. SAN SEBASTIÁN.

La pregunta hace años era si íbamos a ser capaces de dotar a nuestros hijos de los instrumentos necesarios para manejarse en un mundo cada vez más competitivo y desnaturalizado, mientras que ahora no está tan claro si la sociedad les va a permitir usar esas herramientas. Ander Añibarro cree, no obstante, que hay razones para ser optimistas. «Si hace 25 años alguien hubiese preguntado a mi aita y a mi ama por el futuro que me aguardaba, ellos también hubiesen manifestado dudas porque el futuro siempre es incierto. Cada generación afronta realidades diversas y hoy los avances tecnológicos son incesantes, más en un país con un bagaje industrial y comercial importante que, además, vive en paz. Hay motivos -sostiene- para creer en nuestro potencial».

Ander Gurrutxaga, por su parte, describe una juventud «pragmática, confiada, respetuosa con las instituciones, aunque demuestre desconocimiento e incluso desdén por algunas de sus prácticas». A su juicio, el problema está en «la debilidad de las oportunidades que la misma sociedad que les 'exige estar' les concede». El experto entiende que esta generación «asume lo que se le ofrece», aunque cada uno lo digiera a su manera, pero destaca que «la gran incógnita son los mapas de oportunidades», que es donde surge «la desconfianza» y «se explica la aparente contradicción de algunas de sus posturas».

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