Eva Fuertes: «Ser donante de leche materna requiere una dedicación, pero recompensa»

Eva Fuertes, con el kit completo para hacer la donación. /Lusa
Eva Fuertes, con el kit completo para hacer la donación. / Lusa

Para la irunesa Eva Fuertes, una de las donantes, lo más incómodo «es llevar los botes al hospital»

ANE URDANGARIN

«Cuando Gorka se despierta le doy la toma de la mañana y normalmente se me queda dormidito. Entonces nada más darle me saco la leche. Yo lo hago una vez al día. Cada una se organiza como puede, pero para mí lo ideal es hacerlo así, porque si no se me complica el día». Eva Fuertes, irunesa de 36 años, fue madre por tercera vez en octubre. Gorka vino a sumarse a Markel y Beñat, y como a sus hijos mayores, también le amamanta. En la revisión tras dar a luz, cuando la ginecóloga le preguntó sobre cómo iba la lactancia, «le comenté que muy bien, pero que producía mucha leche, que el bebé no tomaba toda. Fue ella quien me habló del banco de leche».

Eva llamó, se informó y así empezó. «Te dan todo el material necesario, como el sacaleches, las bolsas de esterilización, una mascarilla y un gorrito para el pelo...». Ella se saca la leche una vez al día y la entrega una vez a la semana en el Hospital Universitario Donostia. «Hay otra chica que no tiene coche y llevo la de las dos. Es una pena que todavía no hayan puesto un punto de recogida en Irun. Igual es de lo más incómodo», reconoce.

Ser donante «conlleva una dedicación, es un tiempo que podría dedicar a otra cosa. Te tienes que lavar bien las manos, preparar todo el material, sacarte la leche, etiquetarla, meterla en el congelador, esterilizarlo todo... Pero creo que lo que a mí me cuesta en tiempo y esfuerzo es menor que el beneficio que reporta a esos bebés prematuros». Y, añade, se es donante por un tiempo limitado. «Son cinco meses, es un esfuerzo limitado que compensa». A ella le queda «el último tirón».

Eva no oculta que es donante de leche, pero no es algo que lo vaya contando. «Lo sabe mi familia. También era donante de sangre y tampoco lo iba diciendo», cuenta la irunesa, que anima a hacerse donante de leche: «Es acostumbrarse a ese ratito al día y es una forma de ayudar».

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