Francia se convierte en el primer país en prohibir totalmente el móvil en las escuelas públicas

La ley es una respuesta a muchos padres, preocupados porque sus hijos se pasan horas mirando las pantallas de sus teléfonos y por el aumento de los casos de acoso a través de internet

EL DIARIO VASCO

Los parlamentarios franceses han aprobado la prohibición de los teléfonos móviles en las escuelas públicas del país, una de las promesas de campaña del presidente Emmanuel Macron el pasado año, pero que la oposición considera inútil.

Aunque muchos países tienen normas limitando el uso de los teléfonos en las escuelas, Francia es el primero en prohibirlos totalmente, desde la escuela primaria hasta el liceo.

El ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, calificó el texto de «ley para el siglo XXI, una ley sobre la revolución digital», dijo en el Parlamento.

La ley es una respuesta a muchos padres, preocupados porque sus hijos se pasan horas mirando las pantallas de sus teléfonos y por el aumento de los casos de acoso a través de internet. Los diputados franceses señalan que el uso del móvil en los colegios es susceptible de fomentar prácticas de riesgo como el ciberacoso o el cibersexismo. Añaden que pueden exponer a los alumnos a «contenidos violentos o chocantes», como la pornografía.

El texto, aprobado por mayoría en la Cámara baja de la Asamblea Nacional, fue calificado de «inútil» por los grupos de oposición, que recuerdan que hay un texto de 2010 que ya prohibía usar el teléfono durante las horas de clase.

La nueva propuesta señala que, a excepción de aquellos lugares en los que el reglamento interior lo autorice expresamente, los alumnos no podrán utilizar un móvil en las escuelas primarias, las secundarias y los institutos.

La ley aprobada en la Asamblea Nacional no recoge las posibles multas que se impondrán a los alumnos que lleven un móvil a su centro de enseñanza. Tampoco explica qué medidas se tomarán para llevar a cabo la prohibición. Los medios del país vecino destacan que no está permitido registrar las mochilas de los estudiantes ni requisar objetos no peligrosos, por lo que a los escolares les bastaría con tener sus móviles apagados y ser inteligentes para que no los descubran sus profesores y los conserjes.

Casi nueve de cada diez estudiantes franceses de entre 12 y 17 años tienen un teléfono móvil, según una encuesta de 2016.

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