Las farmacias vascas se quedarán sin unas ventas de 20 millones de euros a las residencias

El servicio de farmacia de un hospital, al que podrán vincularse las residencias públicas vascas para el suministro de medicamentos, en lugar de recurrir a la botica de la calle./DÍAZ URIEL
El servicio de farmacia de un hospital, al que podrán vincularse las residencias públicas vascas para el suministro de medicamentos, en lugar de recurrir a la botica de la calle. / DÍAZ URIEL

Euskadi obligará a crear boticas propias en los centros o recurrir al hospital. La medida, explican desde el Departamento de Salud, busca «mejorar» los tratamientos y también racionalizar el gasto

ARANTXA ALDAZSAN SEBASTIÁN.

Los ancianos ingresados en residencias son uno de los grupos de pacientes que más medicamentos consumen. En los geriátricos residen personas cada vez más mayores y más frágiles, con cada vez más problemas de salud, lo que conlleva un consumo de fármacos más elevado que la media. El 68% de las personas ingresadas en estos centros en Euskadi tienen recetados cinco o más medicamentos al día y, dentro de ellos, hay quienes incluso consumen más de veinte (el 6%). El gasto en recetas, excluidos pañales y productos dietéticos, llegó a los 20 millones de euros al año pasado en Euskadi, de los cuales 16,2 corrieron a cargo del Departamento de Salud y el resto lo desembolsó el propio usuario (vía copago).

«Mejorar la calidad de la atención farmacéutica», desarrollar las diferentes leyes aprobadas al respecto e impulsar la integración del servicio dentro de la red sociosanitaria son los objetivos que persigue la reforma que ha emprendido el Gobierno Vasco en el servicio farmacéutico en las residencias de mayores en Euskadi, un total de 300 centros donde están ingresadas casi 20.000 personas. La racionalización del gasto, aunque no se cita de forma explícita, va de la mano. El Departamento de Salud ha presentado ya el borrador del decreto por el que se reorganiza el suministro a las residencias de los fármacos, que dejará de estar en manos exclusivas de las boticas de a pie de calle. Las oficinas de farmacia ya no suministrarán directamente los fármacos a los geriátricos públicos. En su lugar, la norma obliga a los centros bien a crear servicios propios de farmacia en la residencia bien a adscribirse al servicio de farmacia del hospital de la red pública más cercano. Las residencias privadas de menos de cien camas podrán elegir entre contar con un depósito de medicamentos o vincularse a una oficina de farmacia o a un servicio hospitalario.

Los datos

1.284
euros por persona es el gasto sanitario anual en las residencias de mayores de Euskadi, donde la factura para cubrir las necesidades de medicamentos, absorbentes urinarios y productos dietéticos asciende a 25,4 millones.
300
residencias de mayores hay en Euskadi, de las cuales 70 están en Gipuzkoa, 180 en Bizkaia y 50 en Araba. En total, ofertan casi 20.00 plazas. En Gipuzkoa son 5.728.
68%
de las personas ingresadas en geriátricos consumen cinco o más medicamentos al día, y dentro de ellos, hay quienes incluso consumen más de veinte (el 6%).
4,5
millones de euros es el coste al que ascendió el suministro directo de absorbentes urinarios a las residencias vascas, lo que supone un ahorro de 5,8 millones respecto al anterior modelo a través de las recetas en las oficinas de farmacia.

Más control

Salvando las distancias de vivir en una residencia o en el domicilio, el abastecimiento de fármacos de las personas que están en residencias se asemeja ahora al de cualquier paciente, en el sentido de que es el médico, en este caso el del geriátrico, el que realiza la receta y luego los trabajadores del centro acuden con ellas a la farmacia. La mayoría de boticas, por su cuenta, tienen contratado personal de farmacia especializado para este suministro y para la atención farmacéutica en las propias residencias.

Con la reforma propuesta, la cadena de suministro eliminará en gran parte a las oficinas de farmacia, y de ahí procederá el ahorro, como también hizo el Departamento de Salud hace dos años con el suministro de los absorbentes urinarios (pañales) y los productos dietéticos, que ahora son comprados directamente a las marcas, tras un concurso público.

La reorganización que impulsa el Gobierno Vasco pretende integrar el servicio farmacéutico en la red sociosanitaria, como ya ha hecho con otras atenciones, por ejemplo la receta electrónica, que ya está implantada en todas las residencias de Euskadi, subraya el director de Farmacia, Iñaki Betolaza. Así, a través del sistema, los geriátricos pueden acceder directamente el historial médico del paciente, cosa que hasta hace un par de año no existía, lo que causaba problemas a la hora de actualizar tratamientos después de un ingreso hospitalario, por ejemplo. Betolaza circunscribe también el cambio al perfil polimedicado de los residentes. «El número de prescripciones y de consumo por persona ha aumentado», en paralelo al proceso de envejecimiento, lo que obliga a un control muy estrecho de los tratamientos, para evitar interacciones o una menor adherencia a los tratamientos.

Salud, asegura Betolaza, cree en definitiva que es necesario «mejorar» el sistema farmacéutico actual en los geriátricos, de acuerdo además a las últimas leyes aprobadas. Betolaza cita en este sentido la Ley 11/1994 de Ordenación Farmacéutica del País Vasco, que impone la obligación de establecer servicios de farmacia o depósitos de medicamentos en los geriátricos. Este requisito se completó posteriormente por el Real Decreto Ley 16/2012, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, y mejorar la calidad y seguridad de los pacientes.

El director de Farmacia no adelanta el ahorro que esta medida supondrá, al eliminarse un intermediario en el suministro de fármacos a las residencias, pero sí señala que la reforma vendrá acompañada de la contratación de personal de farmacia -bien de las oficinas bien del servicio hospitalario- para que presten la atención a las residencias, un aspecto que se está negociando con los Colegios profesionales. Por lo tanto, en términos puramente económicos, el Departamento desembolsará una partida en la contratación de estos profesionales para que pasen a trabajar dentro de las residencias, aunque lo que falta por determinar si será personal de la farmacia hospitalaria o de las boticas de a pie de calle.

El impacto en el empleo

El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa ha recibido el borrador del decreto «con incertidumbre», ya que quedan varios aspectos fundamentales por concretarse, entre ellos, quién prestará la atención farmacéutica en las residencias. El presidente del colectivo, Ángel Garay, manifiesta su preocupación a que el cambio suponga «un ahorro en recursos humanos, en número de farmacéuticos», de ahí que estén ahora mismo valorando el impacto de la entrada en vigor del decreto.

Los boticarios quieren cuantificar cuántas personas están ahora mismo contratadas por las farmacias para prestar el suministro y atención en las residencias. «Están expresamente contratados para esa labor y es probable que sufran el impacto de la reforma», de ahí que el coste económico de la medida para el sector no solo se ciña a la pérdida del suministro de los fármacos, sino que también haya «un impacto laboral».

Garay defiende la labor que prestan los farmacéuticos, tanto desde las farmacias comunitarios (las de la calle) como las del servicio hospitalario, donde recae el peso de la reforma del servicio farmacéutico que emprende el Gobierno Vasco. Está de acuerdo en que hay que desarrollar la normativa aprobada y también coincide en el objetivo de «mejorar» la calidad de la atención farmacéutica en las residencias, donde el perfil de los usuarios se ha hecho más complejo. Pero insiste en que esa tarea «se sustancia en el profesional que realiza el suministro farmacéutico», hasta ahora las oficinas de farmacia, sobre quien pivota «la garantía de seguridad» de las dispensación de los tratamientos.

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